sábado, 12 de noviembre de 2016

PURIM: Sinopsis de la Meguilat Esther - Blog Beit Emunáh

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PURIM: Sinopsis de la Meguilat Esther

1- LA MEGUILA DE ESTER

“Para los judíos hubo luz y alegría y regocijo y honor” (Libro de Esther 8:16)

Ajashverosh, rey del imperio de Persia y Media que comprendía ciento
veintisiete países, seguro de que se había cumplido el plazo profetizado
por el profeta Irmiahu, quien anunció que los judíos retornarían a la
tierra de Israel después de setenta años de exilio, decidió en el tercer
año de su reinado, organizar un gran banquete de celebración en su
palacio, en la suposición de que Di-s había abandonado al pueblo hebreo y
su imperio no corría peligro (en realidad él pensaba, erróneamente, que
los setenta años profetizados por Irmiahu se contaban desde la fecha
del exilio del rey Iehoiajín, que fue antes de la destrucción del Primer
Templo de Jerusalem).

Fue así que el rey Ajashverosh hizo una gran fiesta que duró seis meses,
para mostrar su gran poder a todo el mundo. Y por supuesto se bebió ahí
mucho vino. En un momento dado y bajo los efectos del alcohol, el rey
Ajashverosh mandó llamar a su mujer, la reina Vashtí, para que se
presentara en la fiesta (pues quería mostrar su belleza ante sus
ministros y demás invitados), pero ella se rehusó a acudir. Muy enojado y
luego de consultar a sus consejeros, la mandó a matar.

Cap. 2

Muerta su esposa, el rey Ajashverosh ordenó buscar por todo su reino
otra mujer con quien casarse. Y entre muchas otras, fue llevada a
palacio una mujer judía llamada Ester. Ester hallaba gracia en los ojos
de todos los que la conocían. Esto ocurrió en el año sexto del reinado
de Ajashverosh (362 a.e.c.).

Un año después le tocó a Ester presentarse ante el rey. De inmediato
Ajashverosh la eligió y la coronó como reina; fue en el año séptimo de
su reinado, en el mes de Tevet. Por consejo de su tío Mordejai, líder de
los judíos, Esther no revelaba a nadie su verdadera identidad.

Cierto día, Mordejai estaba sentado fuera del palacio cuando escuchó que
dos de los sirvientes del rey planeaban matar a Ajashverosh. Mordejai
informó de esto a Ester, quien a su vez advirtió al rey, en nombre de
Mordejai, sobre el complot y finalmente los conspiradores fueron
arrestados y colgados, quedando registrado el suceso en el libro de las
crónicas del reino.

Cap. 3

Luego de un tiempo, el rey nombró como Primer Ministro a un hombre
llamado Hamán, ordenando a todos los súbditos que se prosternaran ante
él. Mordejai, sin embargo, se negó a hacerlo y su proceder enfureció a
Hamán. Como sabía que Mordejai pertenecía al pueblo judío, decidió matar
a todos los judíos del reino. En el mes de Nisan del año duodécimo del
reinado de Ajashverosh (357 a.e.c.), Hamán echó la suerte y salió que
los judíos debían morir en el mes de Adar, o sea once meses más tarde.

Decidió entonces convencer a Ajashverosh de que había un pueblo en el
reino que no le reportaba ningún beneficio al rey por lo que era
preferible eliminarlo. Ajashverosh aceptó y quitándose el anillo con el
sello real, se lo dio a Hamán para que hiciera lo que más deseara. La
fecha decretada por Hamán para matar a todos los judíos era el 13 de
Adar, planeando también saquear todas sus pertenencias.

Cap. 4

Cuando Mordejai se enteró de esto, envió un mensaje a la reina Ester
pidiéndole que actuara prontamente e implorara al rey por la salvación
de su pueblo. Ester solicitó a su vez a Mordejai, que reuniera a los
judíos de Shushán, capital del imperio, y que ayunaran por la salvación,
durante tres días.

Esther y Ajashverosh

Cap. 5

En el tercer día del ayuno la reina Ester se presentó ante el rey, quien
la recibió cordialmente ofreciéndole que pidiera lo que quisiera. Ester
manifestó que deseaba invitarlo a él y a Hamán a una fiesta que ella
prepararía. Ante tanta intriga, el rey le preguntó a Ester que era lo
que quería, y ella le dijo que al día siguiente ella prepararía otro
banquete para el rey y para Hamán, y entonces le revelaría su deseo.
Hamán se sentía muy contento por todo el honor que la reina le otorgaba
al invitarlo, pero por otro lado se enfurecía mucho al ver a Mordejai
que aun se negaba a prosternarse ante él. De regreso en su casa le contó
a su esposa Zeresh su amargura al ver a Mordejai y ella juntos con
algunos amigos, le aconsejaron que construyera una horca gigante y al
día siguiente le pidiera permiso al rey para colgar a Mordejai, y así
poder asistir más contento a la cena de la reina Ester.

Cap. 6

Aquella noche el rey no podía dormir y pidió que le leyeran del libro de
las crónicas del reino. Justamente acertó a ver sobre el complot de su
asesinato y la valiosa ayuda dada por Mordejai al revelar a Ester el
hecho.

Ajashverosh preguntó a sus sirvientes si Mordejai había sido debidamente
recompensado por su acción y ellos le respondieron que no. Poco
después, cuando Hamán fue a verlo para pedirle que colgaran a Mordejai,
el rey le hizo antes una pregunta: “¿De qué manera debería ser honrado
un hombre que goza del favor del rey?”. Hamán, quien pensó que
Ajashverosh se estaba refiriendo a el, le respondió que ese hombre
debería ser vestido con los ropajes del rey, y ser paseado por la ciudad
montado en el caballo del rey, proclamando a viva voz: “¡Así será hecho
con el hombre a quien el rey desee honrar!”.

Entonces el rey Ajashverosh ordenó a Hamán que hiciera todo eso… con
Mordejai! Y Hamán, sin otra alternativa, cumplió la orden. Después de
este episodio, Hamán volvió a su casa más deprimido que nunca y le contó
a su esposa Zeresh y a sus amigos, todo lo acontecido con él y con
Mordejai. Al escuchar la historia, ellos le advirtieron a Hamán que por
cuanto que Mordejai era judío, seguramente él seguiría cayendo delante
de Mordejai, así como cayó esta primera vez delante de él. En ese
preciso momento los servidores del rey fueron a buscarlo para conducirlo
a la fiesta preparada por la reina Ester.

Cap. 7

Una vez en la fiesta, el rey preguntó a la reina Ester que era lo que
deseaba, y ella le respondió que quería continuar con vida al igual que
todo su pueblo, puesto que había alguien que quería matarlos. El rey le
preguntó: “¿Quién desea hacer eso?”, y ella le contestó: “Hamán”.

Esther descubre el complot de Hamán

En ese momento, Hamán quiso implorarle a la reina por su vida y cayó
torpemente sobre ella. Al ver que Hamán se abalanzaba sobre su esposa,
el rey se enfureció aún más y al enterarse de que había en el patio una
horca que Hamán había preparado para colgar en ella a Mordejai, ordenó
que colgaran allí a Hamán.

Cap. 8

A la muerte de Hamán, el rey Ajashverosh designó a Mordejai como Primer
Ministro. Mientras tanto Ester, preocupada por el decreto aun vigente de
exterminar a los judíos, pidió al rey que lo derogara. Pero las leyes,
una vez decretadas y selladas, no podían derogarse. Entonces, el rey
Ajashverosh le dio permiso a ella y a Mordejai para escribirles a todos
los judíos del reino que se defendieran y lucharan por sus vidas contra
todos sus enemigos en ese día 13 del mes de Adar.

Cap. 9

Y fue así que el 13 de Adar, a pesar de que los enemigos planearon
destruir a los judíos, ocurrió exactamente lo opuesto: los judíos
dominaron a todos sus enemigos. Nadie se les enfrentó en todo el reino y
también mataron a los diez hijos de Hamán, pues los enemigos de los
judíos sentían temor de ellos; y veían también con malos ojos la
importancia de Mordejai en el reino de Ajashverosh.

Fue entonces que la reina Ester le pidió a Ajashverosh permiso para que
en Shushán, la capital del reino, la guerra continuara un día mas, el 14
de Adar, y que en ese día fueran colgados los hijos de Hamán.

Finalizada la guerra, en todo el imperio los judíos festejaron y se
alegraron en el día 14 de Adar, y los judíos de Shushán, la ciudad
capital, festejaron y se alegraron al día siguiente, el 15 de Adar. Y es
por eso que a partir del año siguiente, se decretó la fiesta de Purim
en la cual los judíos deben alegrarse, comer y beber, enviar comidas a
otros hermanos de su pueblo y ofrecer caridad a los pobres.

Cap. 10

Mordejai se afianzó, luego de todos estos acontecimientos, en su rol de
Primer Ministro del rey y continuó como líder de los judíos.



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