miércoles, 23 de noviembre de 2016

LA HERENCIA JUDÍA Y SU SIGNIFICADO EN UNA SOCIEDAD JUDEOCRISTIANA

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LA ALBOLAFIA: REVISTA DE HUMANIDADES Y CULTURA
MONTSERRAT PERALES AGUSTÍ
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LA HERENCIA JUDÍA Y SU SIGNIFICADO
EN UNA SOCIEDAD JUDEOCRISTIANA
Monserrat Perales Agustí
Universidad Complutense de Madrid
RESUMEN:
En este trabajo se presenta un resumen de la herencia judía recibida por Europa, además de re-
coger un breve estudio de los diferentes periodos de la historia y del Derecho judío. Se mues-
tran ejemplos de la limitación de la autonomía legal judía y la importancia que tuvieron las au-
toridades halájicas a lo largo de diferentes épocas y los problemas de los tribunales en esos pe-
riodos. También, se puede conocer la influencia de los valores y principios culturales y religio-
sos judíos que han pasado al mundo europeo y occidental.
ABSTRACT:
This work presents a summing up of the Jewish heritage passed on to Europe, surrounded by a
brief study of different periods of the law and history of the Jewish people. Several examples
show the importance that had central halakhic authorities when Jewish legal autonomy was re-
stricted and the problems courts had to face. It can be seen the influence of all cultural and re-
ligious Jewish principles and values that have been received by the European and occidental
world.
PALABRAS CLAVE: Historia de Israel, sistema legal judío, autoridades halájicas, libertad religiosa.
KEYWORDS: Jewish history, Jewish legal system, Halakhic authorities, religious liberty.
1.- INTRODUCCIÓN
Hace tiempo apareció en algunos dia-
rios la información sobre un estudio
cuestionando, en parte, las raíces de nues-
tra herencia judeo-cristiana. Se refería a
ciertas fiestas religiosas. ¿Hay verdaderas
fiestas cristianas? Se mencionaba la No-
chebuena como el antiguo solsticio de
invierno. Parecería lógico volver a cele-
brar la primitiva festividad pagana.
Nuestras raíces se asientan en la tradi-
ción judeo-cristiana, greco-latina. Deber-
íamos, por tanto, conocer dichas culturas.
Se estudiaban en algunas asignaturas co-
mo Historia, Literatura, Historia Sagrada,
Latín, Griego, Filosofía, Arte, y Religión.
Desde hace unos años están siendo per-
seguidas por algunos planes de estudios
hasta quedar prácticamente anémicas. En
la actualidad la anorexia y la bulimia cul-
tural han hecho presa de las últimas gene-
raciones, de forma que son pocos los
estudiantes capaces de situar a los grandes
dirigentes, profetas y personajes relevan-
tes. Desconocen la mitología y los gran-
des hitos y momentos históricos de nues-
tra tradición cultural y religiosa.
ISSN: 2386-2491
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La utilización para las fiestas cristianas
de fechas, tanto de otras religiones como
paganas, ya existentes, no implica la no
existencia de festividades cristianas. Se
conmemora un hecho religioso cristiano,
que puede celebrarse el día que ocurrió, si
se conoce, o cualquier otro. En las no-
ches del 24 de diciembre y del 24 de junio
se conmemoran el nacimiento de Jesu-
cristo y de san Juan Bautista respectiva-
mente, de los que nunca nos llegaron los
días exactos de su llegada al mundo. El
Cristianismo utilizó las fiestas paganas del
solsticio de invierno y de verano para
celebrar estos dos hechos importantes.
También, el cristianismo fijó en fechas ya
existentes, en este caso religiosas judías,
otros sucesos relevantes.
La Pascua judía o Pésaj conmemora el
final de la esclavitud y la salida de Egipto
del pueblo judío (Dt. 16:1-8). Los Evan-
gelios sitúan algunos de los acontecimien-
tos más trascendentes del cristianismo,
como la institución de la Eucaristía y la
muerte y resurrección del Señor, en los
días de la Pascua judía. Ésta es la primera
de las tres fiestas de peregrinación que
recoge el Pentateuco (Dt. 16:16-17), junto
a las de Shavuot o fiesta de las semanas
(Dt. 16:9-12) y Sucot o fiesta de las caba-
ñas (Dt. 16:13-15). La segunda de estas
fiestas, Shavuot, conmemora la entrega de
la Ley a Moisés en el Monte Sinaí. Tiene
lugar siete semanas después (el día cin-
cuenta) desde la segunda noche de la Pas-
cua judía. Los discípulos de Jesús reciben
el Espíritu Santo en Pentecostés, cincuen-
ta días después de la Pascua de Resurrec-
ción.
En los meses de febrero o marzo (el
día 14 del mes de Adar) los judíos cele-
bran la fiesta de Purim. Está precedida de
un día de ayuno en recuerdo del procla-
mado por la reina Ester antes de presen-
tarse ante el rey para intentar salvar a su
pueblo. Esta fiesta es día de alegría y ce-
lebraciones como bailes de disfraces. Re-
cordemos que por esas mismas fechas se
celebra entre los cristianos el carnaval con
alegría y bailes de disfraces, seguido del
ayuno de la Cuaresma.
La retirada de crucifijos de las aulas o
de espacios públicos, de belenes, la
prohibición de villancicos y representa-
ciones navideñas o cualquier símbolo
religioso, so pretexto de no herir suscep-
tibilidades de los no cristianos, es la excu-
sa del actual secularismo para intentar
enviar la religión al ámbito de lo privado.
Los dirigentes de otras religiones ni lo
han pedido ni están de acuerdo con estas
decisiones.
2.- SENTIDOS DE LA BIBLIA
El conocimiento referente a la con-
ducta humana, así como la interpretación
de los acontecimientos, que jalonan la
historia del pueblo judío y sus vecinos se
encuentran en la Torá (Pentateuco) y en
sentido más amplio en la Tanak (Biblia,
Antiguo Testamento): Pentateuco, Profe-
tas y Hagiógrafos)1. La Torá es la pieza
central del judaísmo y la clave para su
supervivencia, significa ‘enseñanza’.
Compuesta por cinco libros: Génesis,
Éxodo, Levítico, Números y Deutero-
nomio. Es la primera parte de la Biblia
judía, que tiene en total treinta y nueve
libros: los cinco de la Torá, Profetas con
veintiuno y Hagiógrafos, o Escritos Sa-
1 TaNaK o TaNaJ (ך נ ת): palabra formada con las
iniciales de las tres partes que la componen. T:
Torá, N: Neviim, K/J: Ketuvim.
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grados con trece libros2.
Para los judíos todo el contenido de la
Torá es palabra de Dios válida para todos
los tiempos y circunstancias. La Torá, la
Ley Escrita tiene pluralidad de sentidos,
que son inagotables y contiene las res-
puestas a las más diversas cuestiones y
problemas. Los intérpretes y estudiosos
de las diversas generaciones a través de
los tiempos han mantenido el texto vivo y
lo han adaptado a las necesidades de cada
generación. Han tratado de encontrar los
significados profundos y ocultos que con-
tienen los textos. El principio básico del
sentido inagotable de la Biblia se expresa
en diversas fórmulas axiomáticas: «Vuelve
y revuelve (la Torá) porque todo está en
ella y tú mismo también estás en ella todo
entero»3. «Nada ha quedado en el cielo»4.
La búsqueda bíblica de significados,
que van más allá de la interpretación lite-
ral, se conoce con el nombre de Midrás5,
2 KOLATCH, A.J.: This is the Torah, cit., pp. 1-2.
En la Tanak, los libros de Profetas/Neviim son:
Josué, Jueces, I Samuel, II Samuel, I Reyes, II
reyes, Isaías, Jeremías, Ezequiel, Oseas, Joel,
Amos, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc,
Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías. Los libros de
Hagiógrafos/Ketuvim son: Los Salmos, Los Pro-
verbios, Job, El Cantar de los Cantares, Rut, Las
Lamentaciones, Eclesiastés, Ester, Daniel, Esdras,
Nehemías, Libro I de las Crónicas, Libro II de las
Crónicas.
3 Pirqé Abot (Tratado de los Padres) 5, 22.
4 Deuteronomio 30: 11-14; Éxodo 19: 1-8 y 20:
20-23. DEL AGUA PÉREZ, A.: El Método midrá-
sico y la Exégesis del Nuevo Testamento, Valencia,
Biblioteca Midrásica, Inst. S. Jerónimo para la
Investigación Bíblica, 1985, p.53. Para le exegesis
judía antigua, la Biblia es la palabra de Dios para
todos los tiempos y circunstancias, la Escritura
tiene pluralidad de sentidos, sentido inagotable.
5 WEISSMAN, Rab. Moshe: El Midrash dice. El
libro de Shemot. Éxodo, Buenos Aires, Ed. Bnei
Sholem, 1996, p.XIII. El término Midrás o Mi-
drash, en plural Midrashim, proviene de la raíz
hebrea ‘darash’, que significa buscar, investigar.
Por tanto, es una exposición de los pesukim (versí-
que no es propiamente un género litera-
rio, algo que muchos creen, sino el estu-
dio e interpretación para entender los
específicos mandatos y prohibiciones
bíblicas. Como ejemplo: estudiar qué
tareas están prohibidas realizar el Shabat
ha llevado gran esfuerzo y considerable
tiempo.
Los Sabios presentan, sobre un mismo
tema, diferentes puntos de vista y todos
ellos contienen un determinado aspecto
de la realidad, aunque aparentemente
resulte contradictorio, todos son verdad
en cierto sentido.
Según la tradición Sinaítica las palabras de
la Torá pueden ser interpretadas por los
Sabios en distintos niveles de compren-
sión, todos son verdaderos pues el Crea-
dor moldeó la Torá de forma tal, que cada
una de sus palabras y letras están cargadas
de significado, permitiendo así un gran
número de interpretaciones diferentes6.
La literatura midrásica intenta, respecto
a la Halajá, (la parte legislativa de la Torá),
encontrar leyes y aclarar las normas del
texto bíblico. Esta misma literatura sobre
los textos de la Agadá (la parte no legisla-
tiva) orienta la pretensión midrásica de la
búsqueda de connotaciones morales y
éticas.
Puede considerarse a Esdras7, del siglo
V a.e.c.8, el iniciador del método analítico
del estudio de la Biblia. Se puede afirmar
que Esdras se dedicó al estudio de la Torá
culos) de la Torá, que surge de la investigación de
los sabios, después de haber sondeado en las
profundidades de todas las palabras y letras en
busca del verdadero significado interior.
6 WEISMAN, Rab. Moshe, El Midrash dice. El libro
de Shemot. Éxodo, cit., p. XIII.
7 En hebreo Ezrá (ארזע).
8 Antes de la era común o antes de la era cristiana.
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del Señor para observarla y enseñar sus
leyes y reglas a Israel9. ‘Estudiar’: para los
intérpretes y personas dedicadas al estu-
dio bíblico, implica que Esdras analizó el
texto de la Torá para determinar lo que las
palabras intentaban enseñar10.
Los intérpretes bíblicos de los siguien-
tes diez siglos hasta el final del periodo
talmúdico, siglo V e.c., en que se compila
la Torá Oral, siguieron los pasos de Es-
dras, tratando de encontrar nuevos signi-
ficados y llegar a un conocimiento pro-
fundo para poder extraer las inexploradas
lecciones y conclusiones que han logrado
mantener viva la Ley escrita y su posible
aplicación a todas y cada una de las dife-
rentes generaciones hasta nuestros días.
3.- DIRIGENTES, SABIOS, ESTUDIOSOS E
INTÉRPRETES BÍBLICOS
Nabucodonosor conquista Judea y se
lleva cautiva a una gran mayoría de la
población a Babilonia. Después de años
de exilio, es la oportunidad del momento
político la que hace posible la salida de
Babilonia. Vuelve a darse una cierta liber-
tad bajo el poder persa. Tiene lugar un
segundo gran cambio en el pueblo judío
de compromiso como pueblo. El primero
después del cautiverio y esclavitud en
Egipto y el segundo se realiza a la vuelta
de otro cautiverio, el de Babilonia.
Se mantuvieron las esperanzas de re-
cuperar el reino y la sociedad existentes
antes del exilio. Pudieron ver realizado el
deseo de reconstruir el Templo, pero la
9 Esdras 7: 10: ‘Por cuanto Esdras se había pro-
puesto buscar la Ley del Eterno y cumplirla y
enseñar en Israel Sus estatutos y preceptos’.
10 KOLATCH, A.J., This is the Torah, New York,
Jonathan David Publishers, Inc., 1991, p.5.
reinstauración de la Casa de David como
reino no pudo llevarse a cabo. La comu-
nidad judía, debido al exilio, llegó a ser
una sociedad diferente de la que se había
visto obligada a salir en el 586 a.e.c. hacia
el exilio babilónico11. Se acepta definiti-
vamente la idea monoteísta y se toma
verdadera conciencia de pueblo, indepen-
dientemente de su lugar de residencia, en
la Tierra prometida o en el exilio.
a) Esdras y Nehemías
Esta época de vuelta de Babilonia está
asociada a Esdras y Nehemías, sacerdote
y gobernador respectivamente, que com-
partieron poder y autoridad sobre Judea
después del regreso del exilio de Babilo-
nia.
Esdras, ‘el príncipe de los doctores de
la Ley’, descendiente de la familia de los
Sumos Sacerdotes, quien se sirvió de sus
propios apuntes y de los de Nehemías
para dejar por escrito su crónica; sin em-
bargo, algunas partes pueden considerar-
se adiciones posteriores12. Los dos libros
de Esdras y Nehemías originariamente
formaron un todo. El libro de Esdras
relata en primer lugar (caps. 1-6) el regre-
so de los judíos (tribus de Judá y Ben-
jamín) de la cautividad babilónica con
Zorobabel, y la reconstrucción del Tem-
plo del Señor (536-516 a.e.c.); pasa des-
pués a describir (caps. 7-10) el regreso de
otro grupo de cautivos, asimismo de
11
ISSERLIN, B.S.J., The Israelites, London,
Thames and Hudson Ltd., 1998, p. 92.
12 Como por ejemplo la genealogía de Eliasib
(Neh. 12: 10 ss.), que alcanza la época de Alejan-
dro Magno, hecho que algunos expositores mo-
dernos aprovechan para remitir la composición al
siglo IV, pero sin dar razones convincentes.
Además, tal teoría se contradice con lo recogido
en los papiros de Elefantina (Egipto) que han
arrojado nueva luz sobre la época de Esdras.
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aquellas tribus, bajo la dirección de Es-
dras, y las medidas reformatorias adopta-
das por éste con el fin de restablecer la
Ley (458 a.e.c.). El libro de Nehemías, o
segundo de Esdras, narra en su primera
parte (caps. 1-7), la llegada de Nehemías y
la fortificación de Jerusalén (453 a 445
a.e.c.); en la segunda parte (caps. 8-10) las
reformas de carácter religioso y moral; en
la tercera (caps. 11-13) las reformas polí-
tico-religiosas, destinadas a la restaura-
ción de la comunidad del pueblo de Dios.
Estos libros abarcan un periodo de alre-
dedor de cien años. El fin que se propo-
nen es mostrar las disposiciones de la
divina Providencia en favor del pueblo
elegido y el cumplimiento del vaticinio
del Profeta Jeremías que había anunciado
la liberación de Israel al cabo de 70 años
(Jr. 25: 11-12; 29: 10)13.
A su regreso intentan implantar, en
cierta manera, algunas cuestiones obser-
vadas durante el cautiverio. Uno de los
legados de ambos sabios, es buscar la
solución jurídica en el doble sentido in-
terpretativo y de aplicación de la Ley es-
crita y oral, ésta última permite el cum-
plimiento de lo que prescribe la primera,
con el armazón de la vivencia pasada,
pero sobre todo con la influencia de la
experiencia babilónica. No consideran
importante ni desean establecer una ex-
posición legislativa tajante y cerrada.
Piensan que deben basarse en el estudio
jurídico y religioso de la Ley recibida y su
aplicación a los casos concretos. La reso-
lución de conflictos se basa en solucio-
narlos desde el punto de vista de la ley y
13 Ver: ROBINSON, G.:, Essential Judaism. A
Complete Guide to Beliefs, Customs and Rituals, New
York, Pocket Books, 2000, pp.295-298;
ISSERLIN, B.S.J., The Israelites, London, Thames
and Hudson Ltd., 1998, pp. 91-92.
la moral judía, que se adapta más a la idea
de la casuística.
Toda la Ley está vigente y los jueces
aplican a cada caso la solución más acep-
table, que se adapte al mismo, tras el es-
tudio e interpretación de las normas jurí-
dico-religiosas. De esta forma se van am-
pliando las diversas posibilidades y se
busca en los casos resueltos el preceden-
te, que puede ayudar a solucionar las
nuevas cuestiones, que se presenten ante
jueces o tribunales cuando resultan ser
iguales o similares, según proceda, basán-
dose en los principios y valores jurídicos,
morales, familiares y sociales de la reli-
gión judía.
Parece que va asentándose la existen-
cia de dos líneas que pueden marcar las
posiciones y la diferente manera de esta-
blecer, posteriormente, su forma de reco-
ger y aplicar el Derecho otros pueblos.
Puede servir, en parte, la forma judía co-
mo antecedente14 y, también, la influencia
del Derecho romano recibida15. Los dis-
14 La práctica de los jueces anglosajones medieva-
les, que crearon y desarrollaron con su trabajo
cotidiano, aplicando con su mejor criterio los usos
locales, al carecer de un referente jurídico sistema-
tizado en el que apoyar sus resoluciones, proba-
blemente, no estuvo influida por el sistema judío,
pero es una elección similar que se aplicaba ya
hace siglos por los jueces y tribunales judíos; sin
embargo, dicha práctica indica la inclinación del
derecho anglosajón de esta época, debido a sus
circunstancias, por la casuística (case law), que pasa
a otros países de América con población anglosa-
jona y a los países de la Commonwealth.
15 SAN GINÉS AGUILAR, P. y ORTEGA AR-
JONILLA, E. (eds.): Introducción a la Traducción
Jurídica y Jurada, Ed. Comares, 1996, p.48. ‘El
Derecho romano es al ordenamiento jurídico de
España lo que el latín fue al español como idioma:
el latín evolucionó en el espacio y en el tiempo, y
de su corrupción, contacto y combinación con
otras lenguas provienen el español actual (y el
catalán y el gallego, y el francés, y el italiano, y el
portugués, etc.); de igual modo, el derecho roma-
no se desintegró, se mezcló en mayor o menor
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tintos países pueden establecer unas
normas más generales de Derecho positi-
vo, recogidas en códigos, o decidirse por
el estudio y la aplicación de la casuística16.
La moral y forma de ser judía se inclina
más a la casuística; la Ley escrita está re-
cogida en la Torá, que complica la apro-
bación de una Constitución, como cúspi-
de del ordenamiento jurídico judío. Todo
el derecho judío está vigente y, de todo
ello, se aplica lo que mejor se adapte en
cada época y a cada caso.
El Derecho continental europeo y el
anglosajón han tomado distintos cami-
nos, posiblemente, debido a las diversas
influencias: judía, cristiana, romana y
germánica. Unos países se inclinen más
por el derecho positivo17, recogido en
medida con elementos procedentes de otros dere-
chos (por ejemplo, el de los países germánicos),
experimentó un proceso de elaboración en los
centros universitarios occidentales y acabó cua-
jando en las estructuras jurídicas que en la actuali-
dad están vigentes en casi todos los países que
compusieron el vasto imperio. España, Francia,
Portugal, Italia y en general casi toda la Europa
continental poseen ordenamientos jurídicos simi-
lares porque todos proceden del tronco romano-
germánico’.
16 La casuística (case law) de mayor tradición anglo-
sajona y el derecho positivo, ley promulgada, más
característica de la tradición continental europea.
17 El diccionario de la RAE define, en su 2ª acep-
ción, ‘positivo’ como: ‘Aplicase al derecho o ley
divina o humana promulgados, en contraposición
principalmente del natural’. SAN GINÉS AGUI-
LAR, P. y ORTEGA ARJONILLA, E., (eds.):
Introducción a la Traducción Jurídica y Jurada, op.cit.,
p.49. ‘Los ordenamientos jurídicos vigentes en la
actualidad en la mayoría de los países de la Euro-
pa continental son de origen romano-germánico y
todos ellos se caracterizan por los aspectos si-
guientes: El triunfo de la ley escrita y su prepon-
derancia como fuente del derecho. La reducción
de las leyes a códigos (es decir, a textos articula-
dos) cerrados pero revisables. 1. La naturaleza
previsora de las leyes. Esto es, las leyes han sido
concebidas a priori para cubrir todo el espectro de
necesidades jurídicas de una comunidad. 2. Su
nacimiento y consolidación se produjo en las
universidades europeas a partir del siglo XII a raíz
códigos. En estos casos se piensa que la
justicia está mejor protegida si existen
normas generales aprobadas y aplicables a
los distintos supuestos que se presenten;
la Europa continental mantiene más esta
línea. En otros se prefiere otra forma de
buscar las soluciones legales basada en la
casuística -la aplicación del case law- sobre
todo en los países anglosajones18.
del descubrimiento, estudio y reelaboración de las
compilaciones normativas ordenadas por el empe-
rador romano Justiniano entre los años 529 y 565
d.d.C., comúnmente denominadas corpus juris
civilis. 3. En su germen se halla el derecho cesáreo
(más conocido como derecho civil), el cual se ocupa
de regular las relaciones entre los miembros de
una comunidad. …Este Derecho civil, provenien-
te en parte del Derecho de Justiniano, recogido y
aplicado en el Imperio romano por este empera-
dor y sus sucesores se distinguía del Derecho
común de Inglaterra y del Derecho canónico’.
18 SAN GINÉS AGUILAR, P. y ORTEGA AR-
JONILLA, E. (eds.): Introducción a la Traducción
Jurídica y Jurada, op.cit., p.50. Los ordenamientos
jurídicos de origen anglosajón (common law systems),
‘vigentes en Inglaterra, Gales, Estados Unidos
(con la excepción de Louisiana), Canadá (con la
excepción de Quebec), Australia, Nueva Zelan-
da… tienen una raíz, una evolución, una denomi-
nación “common law systems” y unas características
distintas a los ordenamientos jurídicos de origen
romano-germánico. El primer common law system
nació en la Inglaterra medieval, y hablaba en
francés, no en inglés. Esta circunstancia, quizá
sorprendente para muchos, se debe a que su ad-
venimiento siguió a la entronización, en el año
1066 d.d.C., de Guillermo el Conquistador, duque
de Normandía, como Rey de Inglaterra, cuya
lengua vernácula era el francés. Antes de la con-
quista, la estructura judicial existente, creada por
la monarquía sajona, se reducía a un conjunto
poco numeroso de tribunales locales repartidos
desigualmente por todo el territorio en los que se
administraba justicia con arreglo a costumbres
inveteradas. Al principio, Guillermo, y luego sus
sucesores, permitieron que se siguiera utilizando
esta estructura ya establecida, pero paulatinamente
la fueron sustituyendo por su propio aparato
judicial, integrado por un cuerpo de jueces itine-
rantes que entendían en los litigios de los súbditos
reales por el procedimiento de arrebatárselos a los
tribunales locales. Los motivos eran poderosos:
con un brazo judicial propio, la monarquía podía
ejercer un control más efectivo sobre sus súbdi-
tos, y mucho más cuando descubrió que adminis-
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Cuando el protestantismo, a principios
del siglo XVI, se separa y vuelve a dividir
el mundo cristiano (se añade esta división
a la anterior separación de una parte del
cristianismo de oriente –ortodoxo), una
de las decisiones y exigencias de los re-
formadores es volver a dar verdadera
importancia al estudio de la Biblia. El
conocimiento bíblico es fundamental
para los que se adhieren a las ideas de la
Reforma, que lleva, en los países donde
ha triunfado, a una dedicación y estudio
profundo del Antiguo y Nuevo Testa-
mento.
Tanto Gran Bretaña como Israel care-
cen de Constitución. Israel considera que
su Ley de leyes es la Torá y tiene una serie
de Leyes Fundamentales que ha ido
aprobando sobre diferentes cuestiones
importantes. No tienen ninguno de estos
dos países Tribunal Constitucional. Es el
Tribunal Supremo, actuando como Alto
Tribunal, el que resuelve los problemas
que pueden presentarse y que tengan que
ver con los principios que ambas nacio-
nes se han dado a través de su historia y
tradición jurídica y que consideran Fun-
trar justicia equivalía a ingresar dinero, ya que las
partes litigantes habían de pagar ciertas cantidades
a los jueces por la celebración del proceso. El rey
Enrique II (1154-1189) dividió su reino en rutas o
itinerarios y comenzó a enviar con regularidad a
sus jueces a las distintas poblaciones. Se dio la
circunstancia de que los primeros jueces carecían
de un referente jurídico sistematizado en el que
apoyar sus resoluciones, motivo por el cual hacían
su trabajo lo mejor que podían basándose en su
mejor criterio a la hora de aplicar los usos locales.
Con el tiempo, los jueces fueron seleccionando
conjuntamente aquellas costumbres que aplicaban
con mayor frecuencia y resolvieron utilizarlas
como normas jurídicas comunes a la totalidad del
reino. De ahí el nombre de common law of England:
derecho común a todos los súbditos reales. El
common law system implica el triunfo de los jueces,
toda vez que fueron ellos, históricamente, los que
lo crearon y desarrollaron con la práctica cotidia-
na de su trabajo’.
damentales.
4.- LOS JUDÍOS
El exilio de Babilonia supuso, en cier-
to modo, el final de una época; aunque
culturalmente hubo una continuidad. La
caída de la monarquía Davídica, el cese
del culto organizado en el Templo de
Jerusalén y el exilio de la mayor parte de
la población significó un cambio parecido
al que se produjo, en su momento, tras la
salida de Egipto. Los israelitas, esclavos
en Egipto, salen redimidos y liberados.
Algo similar sucede con la vuelta del exi-
lio de Babilonia.
La historia del pueblo judío puede
considerarse que empieza verdaderamen-
te después de la destrucción del Templo
de Jerusalén por los Babilonios en el 586
a.e.c. y a la vuelta del exilio babilónico.
Puede hablarse de hebreos en un co-
mienzo, en el periodo de los Patriarcas;
de israelíes o israelitas (este último térmi-
no, posiblemente, menos correcto pero
más aceptado) desde Jacob – Israel. A la
muerte de Salomón tuvo lugar la división
del reino. El reino del norte, Israel, con
su capital en Samaria, que desaparece
como tal en el 722 a.e.c., cuando el rey de
Asiria toma Samaria. El reino del sur, el
de Judá, con su capital en Jerusalén, se
considera, desde la desaparición del reino
del norte, el pueblo de la Alianza, el pue-
blo elegido y fiel al Eterno. El monoteís-
mo, aunque aceptado desde un tiempo
bastante anterior, se asienta verdadera-
mente a la vuelta del exilio babilónico19.
Una de las principales características del
19 DE LANGE, N. (ed.): The Illustrated History of
the Jewish People, Great Britain, Aurum Press, 1997,
pp.5-6.
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pueblo judío se forja en este periodo, y es
su sentido de supervivencia y continuidad
logrado a lo largo de su Historia.
La Biblia recoge secuencias de aconte-
cimientos históricos importantes (2 Reyes
24: 10-16)20. El ejército babilonio con-
quistó el país en época de Nabucodono-
sor y Jerusalén cayó en 586 a.e.c. Dos
tercios de la población total fue deporta-
da a Babilonia o había muerto. Es verdad
que el sur de Judea fue poblado por
Edomitas y esa zona empezó a conocerse
como Idumea. Sin embargo, no se re-
pobló este Reino de Judá con extranjeros
como había ocurrido, después de la caída
del Reino de Israel en manos de los Asi-
rios, que repoblaron el territorio con ex-
tranjeros. Por ello, la población del norte
no es considerada como judía. De ahí el
recelo, recogido también en muchos capí-
tulos bíblicos, entre los samaritanos y los
judíos, ya que estos últimos no conside-
20
KATZNELSON, M.: La Biblia, Hebreo-
Español, versión castellana conforme a la tradi-
ción judía, Tel-Aviv, Editorial Sinaí. 2Re. 24:10-
16: Por entonces subieron a Jerusalén los siervos
de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la ciudad
fue sitiada. Y vino Nabucodonosor, rey de Babi-
lonia, a la ciudad, en tanto la sitiaban sus siervos.
Y salió Joaquín, rey de Judá, al rey de Babilonia, él
y su madre y sus siervos y sus príncipes y sus
funcionarios. Y el rey de Babilonia lo tomó en el
octavo año de su reino. Y llevose de allí todos los
tesoros de la Casa del Eterno y los tesoros de la
casa del rey, y cortó en pedazos todos los utensi-
lios de oro que Salomón, rey de Israel había
hecho en el Templo del Eterno, como lo había
dicho el Eterno. Y se llevó a todo Jerusalén, y a
todos los príncipes, y a todos los hombres valien-
tes, diez mil cautivos en total, y a todos los artesa-
nos y los herreros. Nadie quedó, salvo los más
pobres del pueblo de la tierra. Y se llevó a Joaquín
a Babilonia, y a la madre del rey, y a las mujeres
del rey, y a sus funcionarios, y a los principales de
la tierra llevó en cautividad de Jerusalén a Babilo-
nia. Y a todos los hombres v alientes, siete mil, y
a los artesanos y los herreros, un millar, todos
ellos fuertes y aptos para la guerra, los trajo cauti-
vos el rey de Babilonia a Babilonia”.
ran a los primeros como auténticos jud-
íos. El Reino del sur, el de Judá, que ha
dado nombre a la población -judíos- se
considera la descendiente, de lo que
quedó del pueblo elegido después de la
desaparición del Reino de Israel. Esta no
repoblación de Judea, a diferencia de lo
que había ocurrido en el norte, permitió
mantener la esperanza a la Tribu de Judá,
mayoritaria en el Reino del sur, junto a la
minoritaria de Benjamín, sobre la posibi-
lidad de un retorno a su Tierra, después
del exilio en Babilonia.
Para el pueblo judío la presencia de
Dios es eterna, omnipresente y omnipo-
tente; Dios puede todo pero no actúa así
ante los hombres. No interviene directa-
mente, lo hace a través de señales. Una
excepción puede ser la salida de Egipto,
como actuación directa de Dios para libe-
rar a su pueblo. Su intervención saca al
pueblo de la esclavitud. La libertad recién
conquistada sigue condicionada por la
vivencia de siglos en Egipto, por la me-
moria del largo periodo vivido de esclavi-
tud. En el desierto adoran un ídolo, mien-
tras Moisés permanece en el Monte Sinaí
recibiendo la Ley de Dios, parte del pue-
blo se postra ante un becerro.
Para muchos estudiosos el exilio de
Babilonia ha sido la experiencia formativa
del paso del antiguo Israel al judaísmo. Se
presume que fue en la comunidad de
deportados en la que el Pentateuco em-
pezó a adquirir algo de su forma presente
y los deportados empezaron a interiorizar
el mensaje de los profetas. Se sabe muy
poco de los deportados que volvieron, de
los judíos que se quedaron en Babilonia o
de los que no salieron y permanecieron
en Judea. Son más bien conjeturas e in-
tuiciones con los pocos datos de que dis-
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ponemos en las Escrituras y que pueden
considerarse relevantes para poder dedu-
cir las cuestiones que marcaron esta épo-
ca: 1º. La asimilación y aceptación prácti-
ca de la idea monoteísta y 2º. El restable-
cimiento de la Ley y la práctica jurídica,
esto último con la influencia de lo obser-
vado en Babilonia.
Es la segunda gran vuelta a la Tierra
prometida. Después de este exilio, el va-
lor de la libertad vuelve a ser conquistado
con gran esfuerzo y sufrimiento. Es una
de las enseñanzas bíblicas que podemos
apreciar a través del estudio y conoci-
miento del Primer o Antiguo Testamento
y que se refleja y continua en el Segundo
o Nuevo Testamento y se transmite a
otras generaciones y otros pueblos. El
legado judío de este periodo es el de la
esperanza ya que la libertad cuesta conse-
guirla. Existe el deber de tomar decisio-
nes responsables. También, el de enseñar
y mostrar a otros la belleza de la libertad,
muchas veces sólo interior, y la grandeza
de poder elegir, incluso en los momentos
más difíciles, que no está al alcance de
todo el mundo.
a) La época persa
El rey persa Ciro conquistó Babilonia
en el 539 a.e.c. La Biblia relata cómo Ciro
permitió a un grupo de deportados volver
a Judea liderados por Sesbasar21. Poste-
21 Esdras 1:5-8. ‘Levantáronse entonces los jefes
de las casas paternas de Judá y Benjamín, y los
sacerdotes, y los levitas, es decir, todos aquéllos a
quienes Dios había movido a construir la Casa del
Eterno que está en Jerusalén. Y todos los que
estaban alrededor de ellos les dieron vasos de
plata y de oro, mercancías, bestias y otras cosas
valiosas, además de todo lo que se dio como
ofrendas. Además Ciro el rey hizo traer los utensi-
lios de la Casa del Eterno que Nabucodonosor
había sacado de Jerusalén y puesto en la casa de
sus dioses. Los hizo traer Ciro rey de Persia por la
riormente el emperador Dario I nombra a
Zorobabel, nieto del último rey judío
Joaquín, deportado a Babilonia por Na-
bucodonosor, gobernador de la provincia
persa de Judea y permite la vuelta de otro
gran grupo de deportados judíos a su
tierra. Empiezan la construcción del
Templo, que terminan en el año 516 a.e.c.
y desde esta época no se volvió a nom-
brar nunca la existencia de otros dioses,
más que el Dios de Israel. Tampoco hubo
denuncias sobre la existencia de otros
templos en la tierra de Judá. Es el periodo
en que puede considerarse que el pueblo
judío ha interiorizado verdaderamente la
idea monoteísta.
Se conoce muy poco de lo sucedido
en esta época. Un deportado, posible-
mente autor de los capítulos de Isaías 40-
55, que vivió la transición entre el exilio
de Babilonia y el periodo persa, puede
considerarse uno de los profetas más
radicales. Pensaba que el Dios de Israel
era el que gobierna el universo y no era
sólo el único Dios digno de adoración,
sino ‘el único Dios’. Probablemente el
autor de estos capítulos no era el único
que defendía esta idea teológica y sus
implicaciones sociales y políticas, sin em-
bargo, fue alguien especial que lo dejó
escrito22.
Una característica de la política del pe-
riodo persa era elegir nativos de entre la
oligarquía, preferentemente relacionados
con el Templo -de la rama sacerdotal- a
los que les pedían que trataran de regular
las actividades legales y económicas de
sus provincias. El resultado era una vida
mano de Mitrídates el tesorero, quien los entregó
a Sesbasar, príncipe de Judea’.
22 DE LANGE, N.:, ed., The Illustrated History of
the Jewish People, op.cit., pp.11-12.
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bastante pacífica y provechosa para su
imperio, que dependía de la lealtad de
unos pocos miembros de la oligarquía
elegida, de una administración provincial
real, más elaborada que cualquiera de las
que los babilonios habían tenido y una
suave intimidación debido a la extendida
aunque reducida presencia de tropas per-
sas. El rey Artajerjes I nombró a Esdras,
descendiente de la rama sacerdotal de la
tribu de Judá, para que acompañara de
vuelta a Judea a un nuevo grupo y se es-
tableciera como autoridad legislativa de la
provincia, pero no como gobernador
provincial23.
Las enseñanzas del Pentateuco de Es-
dras eran bastante fieles al texto actual.
Posiblemente menos ambiguas que el
propio texto. Defendió, claramente, la
prohibición de los matrimonios entre
judíos y paganos24. Se potenció, por parte
persa, el deseo de mantener la vida legal
de la provincia regulada por medio de la
Torá, como parece hicieron con otros
pueblos y sus leyes a lo largo de todas las
provincias de su vasto Imperio25.
b) Helenización y tradición sapiencial
del siglo III
La tribu de Judá, mayoritaria en el re-
ino de Judea, al vivir cautiva, es conscien-
te de la necesidad de preservar su unión e
identidad, aún fuera de su tierra. Debido
a las circunstancias del cautiverio, toma
23 Ibídem, p.13..
24 Impedimento establecido en el Levítico 18:21.
25 Ibídem, p.14. La Torá era la única ley tradicional
de los israelitas y era el único código legal dispo-
nible. Un texto egipcio nos informa que el rey
Dario I había creado un comité de sacerdotes
egipcios para compilar un código legal egipcio
autorizado y Artajerjes, al autorizar la Torá, estaba
haciendo posiblemente algo parecido para los
judíos. Debió de servir como código legal, a pesar
de toda la parte narrativa que contiene.
sobre sí la idea de la formación constitu-
cional de pueblo y decide, a pesar de su-
frir exilio, cautiverio o sometimiento,
mantenerse siempre como un verdadero
pueblo monoteísta. Junto a los grandes
acontecimientos y cambios experimenta-
dos o sufridos a lo largo de su vida, el
pueblo judío ha vivido en diferentes luga-
res, sin Tierra propia, ni independencia y
sin libertad. Ha sido una historia casi úni-
ca de supervivencia entre muchos de los
pueblos, culturas y civilizaciones de su
época, la mayoría desaparecidos; sin em-
bargo, los judíos han logrado sobrevivir y
continuar a pesar de las más dramáticas
circunstancias. Con breves, o algo poco
más que breves pero nunca muy amplias,
épocas de libertad lograron mantener su
Ley escrita y oral, sus fiestas, tradiciones,
cultura, etnia y religión. La radical exigen-
cia de unión de este último binomio étni-
co-religioso es fundamental para explicar
dicha continuidad.
A partir del siglo V a.e.c., la lengua, re-
ligión y la cultura griega se fueron exten-
diendo entre los pueblos del Mediterrá-
neo oriental. La helenización es la difu-
sión del conocimiento de dicha cultura,
su lengua, literatura, arte, religión y filo-
sofía, que tuvo lugar en dicha zona del
oriente Mediterráneo entre los no griegos.
Influyó en el pueblo judío en aquellas
esferas que no eran contrarias a su Ley 26.
El intercambio comercial y cultural entre
Israel y las ciudades y pueblos de la zona
26 TREBOLLE BARRERA, J., La Biblia Judía y la
Biblia Cristiana, Madrid, Ed.Trotta, 1993, p.32.
‘Antes de los manuscritos del Mar Muerto era
corriente establecer una oposición muy marcada entre
helenismo y judaísmo. Los orígenes del cristianismo y
la literatura del NT eran estudiados primordial-
mente, si no de modo exclusivo, desde la perspec-
tiva del mundo helénico, y sólo en muy segundo
término en referencia a la historia y a la literatura
judía y al mismo AT’.
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se remonta a varios siglos antes. Los jud-
íos y otros pueblos del entorno estuvie-
ron sometidos a Persia hasta la conquista
del rey macedonio Alejandro Magno de
un gran territorio con muchas ciudades ya
muy helenizadas27. Toda la zona fue hele-
nizada de alguna manera, pero no todos
sintieron su influencia de igual forma.
Algunos desearon, incluso, ser griegos,
otros tan sólo recibieron una influencia
menor.
No son muchos los escritos judíos que
podemos encontrar sobre los siglos cuar-
to y tercero. El Templo y la Torá se man-
tuvieron como las dos importantes insti-
tuciones de la vida en Judea; por tanto la
rama sacerdotal y la de los escribas, que
las controlaban respectivamente, tenían
además del control, la importancia social
de otros periodos durante estos siglos.
27 DE LANGE, N. (ed.), The Illustrated History of
the Jewish People, op.cit., pp.18-19. La práctica de
acuñar moneda empezó sobre el siglo VII a.e.c.
en el reino de Lydia, en el oeste de Turquía, se
extendió por el Mediterráneo oriental debido
sobre todo a la influencia griega. El uso de mone-
das en Judea, aunque sólo fuera para el comercio
local, es un signo de helenización. A la muerte de
Alejandro Magno, la situación fue confusa y Ju-
dea, lo que había sido el Reino de David, fue
reclamada por Ptolomeo, desde Egipto, por Se-
leuco, el dirigente de Mesopotamia y Siria y por
Antígono, el más grande de los generales de Ale-
jandro. Ptolomeo conquistó la región en el 301 y
pasó a ser parte de su Reino hasta el 200 a.e.c.,
cuando Antioco III, descendiente de Seleuco, la
conquistó venciendo a Ptolomeo V, que tenía su
corte real helenística en Alejandría. La zona de
Judea, con menos importancia estratégica, tuvo
menos interés y sufrió menos ataques de estas dos
dinastías, que la zona costera de Israel y otros
pueblos. La continuación e importancia de la
helenización de la zona es comprensible. Las
clases altas de algunos pueblos querían llegar a ser
griegos y adoptaron en gran medida su cultura, no
tanto por imposición como por el hecho de que
formaba parte del propio sistema de los nuevos
gobernantes y facilitaba su ascenso social, en un
ambiente helenizado desde hacia tiempo, incluso
desde la época persa.
Posiblemente la helenización les hizo
familiarizarse con el idioma y alguna otra
cuestión cultural griega. A pesar de la
aparente estabilidad del siglo tercero las
cosas empezaban a cambiar28. En esta
época se produjo una revisión de la Tra-
dición Sapiencial. Como ejemplo el Ecle-
siastés, libro bíblico escrito en hebreo,
parece más un tratado filosófico de estilo
griego, en el que se refleja la futilidad del
esfuerzo humano, aunque incluya un
comportamiento recto y la búsqueda de la
sabiduría29.
28 Ibídem, p.21. Podemos ver este cambio en el
modo que transforman la clásica tradición sapien-
cial israelita/judía. El temor de Dios se identifica-
ba con la sabiduría, el justo con el sabio. Como
puede entenderse del texto del Deuteronomio y
en algunos de los Salmos, Proverbios supone que
la sabiduría/rectitud es la clave de la prosperidad.
Este libro bíblico de Proverbios (siglos siete a seis
a.e.c.) es todavía en sus temas muy específico y
convencionalmente israelita aunque tenga un
toque en cierta manera algo cosmopolita. En el
siglo tercero se produjo una revisión de la tradi-
ción sapiencial. El libro de Job (posiblemente s.
V) llevó al 2 Isaías y su radical monoteísmo, que
rechazaba contradiciendo, en cierta forma, la
piedad tradicional basada en el Deuteronomio que
suponía la existencia de un Dios poderoso, que se
sabía premiaba a los buenos y castigaba a los
malos.
29 Ibídem, p.22. La recomendación del Eclesiastés
es conformarse, según deduce que recomienda la
Torá. También lo recoge 1 Enoc, perdido el
hebreo y preservado en una lengua etíope, libro
que forma parte del canon de esta Iglesia etíope.
Se encontraron fragmentos de Enoc en arameo
entre los Manuscritos del Mar Muerto. Este libro,
como el Eclesiastés y el de Job, se preocupa por la
presencia del mal en el mundo, posiblemente, de
una forma más radical que los anteriores. Los
capítulos 1-36 de 1 Enoc se basan en la breve y
enigmática historia bíblica de Génesis 6: 1-4, que
precede a la historia del diluvio de Noé, sobre los
hijos de Dios (ángeles o deidades malvadas) que
descendieron a la tierra y tomaron para sí a las
hijas del hombre. Este libro sigue al de Job al
imaginar que los caminos de Dios son misterio-
sos. Entre estos misterios el de Dios creador del
universo, que pronto abandona el control sobre el
mismo permitiendo a la humanidad caer en poder
de algunos ángeles que se rebelaron contra Él.
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c) La dinastía Hasmonea y los Idu-
meos
Los judíos, debido a su situación reli-
giosa monoteísta, tuvieron pronto pro-
blemas, sobre todo alrededor del año 170
a.e.c., durante la famosa época de las Re-
vueltas de los Macabeos. Los Macabeos
eran una familia beneficiada económica y
políticamente por los Ptolomeos. La fies-
ta de Hanuká conmemora los enfrenta-
mientos de los Macabeos padre e hijos (el
padre era sacerdote de un ciudad al no-
reste de Judea) contra los seleúcidas y
algunos judíos reformistas30. La heleniza-
ción no era diferente de la impuesta en
otras ciudades, que pactaron el manteni-
miento de algunos elementos de su cultu-
ra tradicional y sus dioses, aunque inclu-
yendo los dioses griegos. Pero en Jeru-
salén el problema fue la no aceptación del
panteón de dioses griegos, que no tuvie-
ron ningún problema en ser unidos a los
dioses locales de otros pueblos politeístas.
Después de años de revueltas, Judá suce-
dió a su padre Matatías en la dirección de
los hombres que se rebelaron, y en el año
164 a.e.c. logró reconquistar el Templo,
que había sido previamente conquistado
por los hombres de Antioco, quienes
instalaron una estatua del dios Zeus.
Con la victoria Macabea, el Templo
Con la promesa que un día Dios y los ángeles
fieles echarán a las fuerzas del mal y restaurarán
las reglas de Dios sobre el universo. A diferencia
del libro de Job que guarda silencio o acepta con
paciencia el mal en el mundo o el Eclesiastés que
abandona la protesta y proclama la conformidad,
el libro de Enoc se enfrenta al mal fundiendo la
cosmología bíblica con el mito, introduciendo, en
su reescrito de Génesis 1-11, el drama y la tensión
que el autor bíblico omitió tan cuidadosamente.
30 Ibídem, p.23. Tanto la familia de los Macabeos
como los círculos de la élite, sobre todo de las
familias de los Sacerdotes y Escribas, se vieron
afectadas por las nuevas condiciones de los diri-
gentes macedonios.
fue consagrado de nuevo al Dios de Isra-
el31. Después de varios enfrentamientos
se llegó a un pacto y los judíos pudieron
conducir sus vidas según la Ley de la Torá
y mantener el culto tradicional en el
Templo de Jerusalén. Cuando Roma con-
quistó lo que quedaba del Imperio seleú-
cida, y lo transformó en una provincia
romana32, se hicieron algunos cambios
administrativos pero permitieron a los
judíos mantener una nación más o menos
autónoma, con el Templo de Jerusalén
como centro y gobernada por las leyes de
la Torá.
Los dirigentes de Judea bajo el manda-
to persa, macedonio o romano debieron
moverse entre la presión del entorno
integrador del Mediterráneo oriental y la
presión de mantenerse separados y ser
leales a los mandatos de la Torá. A pesar
del tradicionalismo de los Hasmoneos,
los judíos demostraron que era posible
vivir en un mundo relacionado y permea-
ble a la adopción de elementos de la cul-
tura griega por los no griegos. Helenismo,
pero sin someterse y claudicar a las cues-
tiones que son inherentes a la identidad
judía. La dinastía Hasmonea (134-37
31
Ibídem, p.26. El 25 de Kislev (noviem-
bre/diciembre) del año 164 a.e.c., en el tercer
aniversario de su dedicación a Zeus. La fiesta de la
vuelta del Templo al Dios de Israel duró 8 días y
se celebra todos los años encendiendo una vela
cada día durante ocho días.
32 Los familiares de Judas Macabeo pasaron de ser
vasallos de los seleúcidas a reyes al final del siglo
segundo. Jonatán, hermano de Judas Macabeo fue
nombrado Sumo sacerdote al apoyar al ganador
de los dos rivales al trono seleúcida en el año 152
a.e.c., que competían y pidieron su apoyo. Nom-
bramiento controvertido de esta dinastía Hasmo-
nea, porque no era de la rama legítima de la fami-
lia del Sumo sacerdote. No tenían descendencia
Zadokita (legítima del Sumo sacerdocio, autoridad
religiosa) ni descendencia Davídica (descendencia
real y autoridad política). El padre Matatías era
sacerdote, pero sus hijos eran guerreros y políti-
cos.
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a.e.c.) logró reinar en Judea con cierta
independencia, algo que no sucedía desde
la salida del rey, y la mayoría del pueblo
judío, al exilio de Babilonia en el 586
a.e.c. En el año 37 Herodes, un Idumeo,
se hizo con el trono cuando, después de
escapar a Roma, fue nombrado por el
Senado Romano Rey y le pidieron que
volviera para reconquistar los territorios
de Galilea, Samaria, Judea e Idumea a los
Partos, que habían conquistado también
Siria. Logró dicho empeño y fue Rey de
los judíos desde el año 37 hasta el 4 a.e.c.,
cuando le sucedió su hijo Arquelao33.
d) Hilel y Shamai
Hilel, sabio, estudioso de la Ley, y di-
rigente religioso forma junto a Shamai
una de las parejas más importantes de
estudiosos de la Ley del mundo judío. Se
considera que su interpretación y aplica-
ción práctica legal es más suave y flexible
33 Ibídem, p.31-32. Los reyes de Judea: Juan Hirca-
no I (134-104) y sus hijos Judá Aristóbulos (104-
103) y Alejandro Yannai (103-76) ambos se casa-
ron con Salomé Alejandra (76-67), que fue nom-
brada heredera por su esposo Alejandro. Le suce-
dieron sus hijos Hircano II, que fue Sumo Sacer-
dote durante el reinado de su madre y nombrado
heredero. Sin embargo, después de enfrentarse
ambos hermanos por el trono de Judea, ganó Judá
Aristóbulo II y fue rey de Judea desde el año 67 al
63 a.e.c.. Permitió a Hircano retirarse. El nuevo
rey Judá Aristóbulo II, fue también Sumo Sacer-
dote. Se desató una guerra civil desde el 67 que
duró hasta el año 37 a.e.c. Los Partos en medio de
la guerra civil conquistaron Siria e Israel, aprove-
chando el desconcierto romano, después de la
muerte de Julio Cesar en el año 44 y los proble-
mas entre Marco Antonio y Octavio. También
influyó la muerte del padre de Herodes, el idumeo
Antipater en el año 42, era amigo de Hircano II al
que intentó ayudar en su lucha por el trono contra
su hermano Judá Aristóbulo. El padre de Antipa-
ter había sido amigo del Rey Alejandro Yannai, y
gobernó en Idumea en nombre de dicho Rey,
padre de Hircano II. Los partos cuando conquis-
taron Siria y Palestina nombraron rey de los judíos
a Antígono, hijo de Judá Aristóbulo II. Hircano se
fue a Mesopotamia y Herodes a Roma.
que las de su colega Shamai, al que se le
tiene por mucho más severo, con un sen-
tido más rigorista en la aplicación de la
Ley. Tiene Hilel un sentido más moralis-
ta. Devoto estudioso de la Torá, alertó a
sus colegas estudiosos e intérpretes de las
Escrituras que evitaran la práctica de la
política34. Esta pareja de Sabios y sus
discípulos hicieron posible acercar la Ley
con sus significados a su generación en el
siglo I a.e.c. El rigorismo de Shamai o el
más liberal sentido aplicado por Hilel
permiten comprender la forma judía de
interpretar y aplicar la Ley. Como ejem-
plo, este último permitía a una aguná (es la
mujer que queda viuda sin testigos de la
muerte de su marido o abandonada sin
recibir el repudio del marido) casarse con
la evidencia indirecta de la muerte del
marido; mientras que Shamai insistía en la
necesidad del testimonio directo de dos
personas antes de permitir un nuevo ma-
trimonio.
Según establece la Torá, el imperativo
del judaísmo es: Amar a Dios sobre todas
las cosas. El segundo mandamiento, Leví-
tico 19: 18, es: Amar a tu prójimo como a
ti mismo. Existen innumerables comenta-
rios sobre este tema: ¿Qué significa amar?
¿Qué se entiende por prójimo? ¿Qué
quiere decir tú mismo? También sobre
otros temas recogidos y comentados por
los diferentes intérpretes de la Torá que,
después de la convulsa época de revueltas
entre el 132-135 e.c. y la diáspora poste-
rior, pensaron por primera vez en recoger
la Ley oral por escrito, para que no se
perdiera debido a la dispersión del exi-
34 ISAACSON, B.: Dictionary of the Jewish Religion,
D. Gross, ed., New Jersey, SBS Publishing Inc.,
1979, p.92.
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78
lio35.
Las miles de cuestiones planteadas y
comentarios a este versículo 18 del capí-
tulo 19 del Levítico son incontables36.
35 Ver, entre otros: KOLATCH, A.J.: This is the
Torah, New York, Jonathan David Publishers,
Inc., 1991, pp.5-10; ISAACSON, B.: Dictionary of
the Jewish Religion, op.cit., p.59. Se reúnen las tradi-
ciones con las enseñanzas antiguas transmitidas y
contenidas en la Ley oral hacia el año 200 e.c.,
cuando se considera que eran demasiado volumi-
nosas para ser confiadas a la memoria. Rabí
Yehuda Hanasi compila la Misná, en 63 tratados
divididos en seis órdenes. Más tarde se reúnen en
el Talmud de Babilonia 37 tratados de la la Misná y
en el de Jerusalén 39, de los 63 tratados. Se unen
los comentarios o Guemará, sobre cada párrafo de
la Misná, hacia mediados del s. V en el Talmud de
Babilonia y casi un siglo antes se había hecho lo
mismo en Jerusalén, aunque algo menos extenso
en sus comentarios. El análisis de las Escrituras
no terminó con ambas ediciones del Talmud.
Midrás, comentario bíblico del periodo post-
talmúdico, son interpretaciones bíblicas de Estu-
diosos de Jerusalén y Babilonia, entre los siglos VI
y XIII. También las aportaciones de escritos rabí-
nicos de sabios y estudiosos judíos como, entre
otros, el Rabí Shlomo Yitzchaki (1040-1105),
conocido como Rashi, y sus claras explicaciones
de las partes difíciles y complicadas del texto
bíblico con citas del Talmud y Midrás es uno de los
más importantes. Rabí Moses ben Nachman
(1194-1270), conocido por el acrónimo Ramban,
también Nachmánides, conocedor de varias len-
guas y de ciencias naturales, filosofía y misticismo,
que introduce explicaciones racionales o místicas
al sentido literal del texto, que es el que seguía
cuando interpretaba las Escrituras. Moses ben
Maimon o Maimónides, cordobés de nacimiento,
su acrónimo es Rambam (1135-1204), entre otras
muchas obras, escribe un gran Código de varios
tomos sobre las órdenes de la Misná, además de su
famosa Guía de Perplejos y otras muchas aporta-
ciones al saber en diferentes campos. El Rabino
Josef Karo (1488-1575), autor del Sulján Aruj, etc.
Los estudios y comentarios sobre la Halajá de
todos ellos, algunos siguiendo el orden de la
Misná, es lo que ayudó a mantener, y sigue
haciéndolo, a la Torá viva en las diferentes épocas
y para las distintas generaciones.
36 En el Levítico 19: 18 se establece que: ‘No
tomarás venganza ni guardarás rencor a los hijos
de tu pueblo. Amarás a tu prójimo como a ti
mismo. Yo soy el Señor’. Jesús, probablemente,
comentando este pasaje del Levítico, recogido en
Mateo 5, 43-48: ‘Si amáis a los que os aman ¿qué
recompensa merecéis? ¿No hacen eso los publica-
Unos defienden que amar a tu prójimo
como a ti mismo significa que debes amar
sólo al que es como tú. Es impensable –
añaden– que se te obligue a amar a todos
los hombres, buenos y malvados37.
Es conocida la anécdota sobre Hilel
cuando se acerca un discípulo a pregun-
tarle pidiéndole que le diga en pocas pa-
labras todo lo imprescindible que se debe
conocer del judaísmo. Hilel le contestó:
‘Amarás a Dios sobre todas las cosas y al
prójimo como a ti mismo’. ‘¿Pero y todos
los libros que existen?’, contestó el discí-
pulo. ‘Comentarios sobre ello’, le respon-
dió Hilel38. Una historia parecida se repite
con Jesús. Contesta a una pregunta seme-
jante de forma casi igual que Hilel. El
primer y más importante mandamiento es
amar a Dios. El segundo es amarás al
prójimo como a ti mismo. En estos dos
mandamientos se basa toda la Ley y los
Profetas39.
nos?’, pide que amemos al adversario que nos
odia: al odio debemos corresponder con el amor.
37 KOLATCH, A.J., This is the Torah, op.cit., pp.7-8.
Rashbam, Rabí Samuel ben Meir, nieto de Rashi.
Sigue el método de interpretación directa y simple
del significado del texto y evitando la interpreta-
ción homilética del texto (manera de sermón), que
pensaba podía distorsionar el significado de la
Torá. Sobre esto pensaba que debe amarse sólo si
el vecino es bueno. Nachmánides ve el amor al
prójimo como un ideal. El Rabi Akiba aclara que
entre salvar la vida propia o la de otro, la propia
está antes. También, debe considerarse la inter-
pretación negativa de Hillel: Lo que sea odioso
para ti no se lo hagas a otro. Todas las interpreta-
ciones están dentro de la tradición del judaísmo.
Cada generación interpreta y aplica la tradición
más acorde con su tiempo y necesidades, aplicada
a cada supuesto que se presente.
38 TREBOLLE BARRERA, J.: La Biblia Judía y la
Biblia Cristiana, op.cit., p.42. ‘Las reglas rabínicas de
interpretación del Antiguo Testamento, atribuidas
a Hillel, corresponden a las de la hermenéutica
practicada en Alejandría y en otros centros del
helenismo (Lieberman, Daube)’.
39 Mc. 12: 28-34; Mt 22: 34-40: Cuando los farise-
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LA ALBOLAFIA: REVISTA DE HUMANIDADES Y CULTURA
MONTSERRAT PERALES AGUSTÍ
79
En palabras de David Flusser: El ju-
daísmo es el trasfondo en que se encua-
dra el mensaje de Jesús, y sólo quien co-
nozca el primero puede captar el sentido
auténtico del segundo. En otras palabras
el elemento judaico debe servir no sólo
de término de comparación, sino tam-
bién, y sobre todo, de base para una in-
terpretación de las palabras y los hechos
de Jesús40.
Según la tradición judía caben las di-
versas y legítimas interpretaciones al co-
nocimiento, entendimiento y aplicación
de la Torá, por ello está viva. Los esfuer-
zos hechos por Sabios y Estudiosos pre-
vienen y evitan que el texto quede obsole-
to, al permitir conocer todas las posibles
interpretaciones y significados que con-
tiene y así poder ser aplicado a cada gene-
ración. Jesús acercó y explicó a su genera-
ción la Torá, escrita y oral, como otros
rabinos o maestros de su tiempo y de
otras generaciones. “El Judaísmo es un
mínimo de revelación y un máximo de
interpretación”41.
os oyeron que había tapado la boca a los saduce-
os, se reunieron y uno de ellos, experto en la Ley,
le preguntó para ponerlo a prueba: -Maestro ¿Cuál
es el mandamiento más importante de la Ley?
Jesús le contestó: Amarás al Señor tu Dios con
todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu
mente. Este es el primer mandamiento y el más
importante. El segundo es semejante a éste:
Amarás al prójimo como a ti mismo. En estos dos
mandamientos se basa toda la Ley y los profetas.
40 FLUSSER, D.:, Jesús en sus palabras y en su tiempo,
Ed. Cristiandad, Madrid, 1974, pp.151-152. ‘El
conocimiento del judaísmo nos permite, a veces,
decidir con seguridad entre las diferentes variantes
de los manuscritos griegos y nos capacita para
distinguir cuáles son los puntos capitales del men-
saje de Jesús, o dicho de forma más sencilla, nos
permite descubrir qué es lo que Jesús propiamen-
te quiere del hombre y qué idea tenía él de sí
mismo’.
41 KOLATCH, A.J.: This is the Torah, op.cit., p.15.
En palabras del Profesor A.J. Heschel, que lo
5.- LA FIGURA DE JESÚS Y SU ÉPOCA
Jesús de niño se pierde a la vuelta de
un viaje con sus padres a Jerusalén y le
encuentran en el Templo entre los docto-
res de la Ley. Parece una historia de un
joven inteligente, precoz, que conoce las
escrituras y que posee una educación
judía muy completa, que está en la línea
de su futura vida pública, que empieza a
partir de su bautismo por Juan en el
Jordán42.
Sobre la claridad de las enseñanzas de
Jesús y sobre su cultura o incultura (Hch.
4: 13 y Jn. 7: 15), puede decirse, en pala-
bras de Flusser:
Cuando se examinan las palabras de Jesús
a la luz de la erudición judía de la época,
se ve fácilmente que no tenía nada de in-
culto. Por el contrario, estaba familiariza-
do no sólo con la Sagrada Escritura, sino
también con la Tradición Oral, y sabía
manejarla magistralmente. La cultura judía
de Jesús era incomparablemente superior
a la de Pablo. …Otra prueba a favor de la
cultura judía de Jesús nos la ofrece el
hecho que la gente solía llamarle Rabí -
maestro- (Mt. 21: 23-27; Lc. 20: 1-8). El
título de Rabí era corriente en esta época;
se empleaba para designar a los peritos y
doctores de la Ley; pero no se restringía a
los maestros especializados y oficialmente
ordenados, como ocurrió más tarde. Fue
durante la generación que siguió a Jesús
cuando el título de Rabí empezó a desig-
nar un grado académico. Jesús desaprobó
el gusto que sentían muchos fariseos en
resumió así. También el Zohar, Beseshit 36 reco-
ge que: ‘La Torá tiene setenta caras o facetas’.
42 FLUSSER, D.: “Jesus, his ancestry, and the
Commandment of Love”, en Jesus Jewishness, ex-
ploring the place of Jesus in early Judaism,
CHARLESWORTH, J.H. (ed.): New York, The
American Interfaith Institute, Crossroad, 1991,
p.161.
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LA ALBOLAFIA: REVISTA DE HUMANIDADES Y CULTURA
MONTSERRAT PERALES AGUSTÍ
80
hacerse llamar Rabí43.
Sobre los términos empleados: es muy
raro que aparezca la palabra judío en los
evangelios sinópticos, no es necesario ya
que todos -narradores, oyentes y lectores
a los que van dirigidos los escritos u
homilías- son judíos del primer siglo44.
En palabras del Cardenal Carlo Maria
Martini:
Il cristianesi delle origini è profundamente
radicato nell’ebraismo, e non piu essere
compreso senza avere contemporanea-
mennte una sincera simpatía e una espe-
rienza diretta del mondo ebraico. Gesú é
pienamente ebreo, ebrei sono gli apostoli,
e non si può dubitare del loro attaccamen-
to alla tradizione dei Padri. La Pasqua
messianica che Gesú, redentore universale
e servo sofferente, anuncia e realiza, non
si opone all’Alleanza del Sinai, ma ne
43 FLUSSER, D.: Jesús en sus palabras y en su tiempo,
Ed. Cristiandad, Madrid, 1974, pp.34-35. “No
llaméis a nadie Padre vuestro en la tierra –‘aba’ era
entonces otro título corriente- porque uno sólo es
vuestro Padre: el del cielo” (Mt. 23: 6-12). En la
generación anterior a Jesús, un escriba decía algo
similar: “Ama el trabajo manual y odia el rango de
rabino” (Pirqé Abot. 1: 10). Muchos de esta época
eran del mismo parecer. Martin Buber traduce
“Ama el trabajo y odia los títulos). Sigue Flusser:
‘Es verdad que los escribas eran arrogantes, pero
no eran, en modo alguno, eruditos apoltronados.
No sólo exigían que cada uno enseñase un oficio
manual a su hijo, sino que ellos mismos eran en
gran parte artesanos. Los carpinteros pasaban
entonces por ser las personas más cultas. Si se
discutía un problema difícil, solía decirse: ¿No hay
aquí un carpinteo o un hijo de carpintero, que nos
solucione el problema? Jesús era carpintero o hijo
de carpintero; probablemente ambas cosas. Natu-
ralmente esto no prueba que él o su padre fuesen
cultos; pero no deja de ser un hecho que contri-
buye a destruir la imagen dulce e idílica de Jesús
como un artesano ingenuo, amable y sencillo’.
44 SMITH, D. M.: “Judaism and the Gospel of
John”, en CHARLESWORTH, J.H. (ed.), Jews and
Christians, op.cit., p.79.
completa il senso45.
El judaísmo es el trasfondo donde se
encuadra el mensaje de Jesús. Es bueno y
necesario un mínimo conocimiento para
poder entender y captar dicho mensaje,
como una base de ayuda para la interpre-
tación de sus palabras y hechos. Jesús
habla en parábolas, posiblemente, de mo-
do ambiguo o difícil de entender para
muchos. Habla para todos, gente sencilla
y más culta, pero habla a judíos46 y cada
uno recibirá un nivel de mensaje. Como
ejemplo:
‘Pero si por el dedo de Dios expulso yo
los demonios, es que ha llegado a voso-
tros el reino de Dios. Cuando uno fuerte y
bien armado custodia su palacio, sus bie-
nes están seguros; pero si llega uno más
fuerte que él y lo vence, le quita las armas
en las que estaba confiado y reparte sus
despojos’ (Lc. 11: 20-22). Aludiendo al
capítulo 53 de Isaías (Is. 53: 12). Para el
oyente sencillo la figura era una explica-
ción del por qué Jesús tenía potestad para
expulsar los demonios. El judío culto, ver-
sado en la tradición exegética rabínica,
podía sobreentender en sus palabras una
declaración mesiánica. La alusión a las pa-
labras de Isaías debía revelar, aunque no
de forma totalmente unívoca, la identidad
mesiánica de Jesús a aquellos que estaban
preparados para entenderle; esto corres-
ponde a la actitud que Jesús había adopta-
45 MARTINI, Cardinal Carlo M., “Chistianity and
Judaism”, en Jews and Christians. Exploring the Past,
Present, and Future, CHARLESWORTH, J.H. (ed.),
op.cit., p.27.
46 TREBOLLE BARRERA, J.: La Biblia Judía y la
Biblia Cristiana, cit., p. 32. ‘A pesar de que Jesús de
Nazaret, los doce apóstoles, Pablo de Tarso, y
gran parte de la primera generación cristiana eran
judíos de nacimiento, los orígenes del cristianismo
fueron estudiados durante mucho tiempo sin
prestar mayor atención a sus indudables raíces
judías’.
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MONTSERRAT PERALES AGUSTÍ
81
do ya en otras ocasiones47.
Para los cristianos el significado e in-
terpretación de las Escrituras es similar a
la exégesis de otros grupos judíos de su
época, a través de la interacción entre la
experiencia histórica y lo recogido en la
Biblia. Puede que uno de los secretos del
cristianismo primitivo y su supervivencia
haya sido su efectividad para revalorizar
las Escrituras y separarse de la idea apo-
calíptica y pesimista de ese momento. En
muchas ocasiones se presenta a Pablo
como su inventor o, al menos, como gran
impulsor del cristianismo en esa época.
Pablo era un judío helenizado, hace lo
que han hecho hasta entonces los intér-
pretes de la Ley, adapta las Escrituras a la
generación y época que le toca vivir. Jesús
y los apóstoles son judíos. Jesús no sale
de su tierra. Habla para judíos, con distin-
to nivel de formación pero que conocen
la Ley judía y la Tradición, por tanto hay
muchas cuestiones no explicadas en las
Escrituras, que, posiblemente, hagan algo
difícil su comprensión para los no inicia-
dos en el judaísmo del primer siglo o en
el judaísmo en general.
47 FLUSSER, D.: Jesús en sus palabras y en su tiempo,
cit., pp.152-154. Según Flusser el método filológi-
co y el conocimiento del judaísmo nos permiten
entender mejor las palabras de Jesús, al mismo
tiempo que nos aclara la idea que Él tenía de sí
mismo. La mención que hace Jesús de su divini-
dad se halla oculta en una figura poética en la que
se habla de uno fuerte que es subyugado por otro
más fuerte. Jesús se aplica estas palabras a sí mis-
mo; Él es el ‘más fuerte’, el que despoja al fuerte,
a Satanás, y reparte sus despojos. El capítulo 53
de Isaías, o al menos parte de él, era interpretado
mesiánicamente entre los judíos. Pero Jesús no
habló a distintos niveles solamente en lo que
respecta a esta idea que Él tenía de sí mismo; de
este modo resultaba comprensible a todos, y cada
uno lo entendía según el grado de sus posibilida-
des de comprensión y de su formación.
a) Fariseos, Saduceos, Esenios y Zelotas
Hay frases contra los fariseos dichas
por esenios, por saduceos y por algunos
propios fariseos y, también, se encuentran
en la literatura rabínica que es farisea48.
Los esenios rechazan la doctrina fari-
sea, mientras que Jesús defiende que en la
cátedra de Moisés se han sentado los es-
cribas y los fariseos: ‘Haced, pues, y ob-
servad todo lo que os digan; pero no
imitéis su conducta, porque ellos dicen,
pero no hacen’ (Mt.23:2-3). Jesús consi-
deró a los fariseos como los herederos de
Moisés. Es difícil encuadrar a Jesús en el
judaísmo institucional. Probablemente
tuvo contacto con los esenios, pero no
puede considerarse a Jesús uno de ellos.
Jesús puede estar indirectamente influido
por los esenios, pero está profundamente
enraizado en el judaísmo universal, no
sectario, cuya ideología y conducta eran
precisamente las de los fariseos49.
48 FLUSSER, D.: Jesús en sus palabras y en su tiempo,
cit., p. 67. La lista talmúdica de las siete clases de
fariseos enumera cinco tipos de hipocresía... No
es, pues, casual que en el discurso contra ellos
(Mt. 23:1-36) los apostrofe Jesús con siete veces
con un “¡Ay de vosotros!”.
49 Ibídem, pp.69-70. Los escritos del Mar Muerto
informan de las persecuciones que desencadena-
ron los fariseos contra los esenios una generación
anterior y era rechazado esto ya en la de Jesús.
Cf., Mt. 23:29-31 y Lc. 11:49-51. ‘Para compren-
der mejor la razón de que no sólo los relatos
originales, sino también los tres primeros evange-
lios, evitasen mencionar a los fariseos en el proce-
so de Jesús, nos ayudará tal vez recordar el papel
de los fariseos en las primeras décadas de la co-
munidad cristiana. Cuando el sumo sacerdote
saduceo persiguió a los Apóstoles, fue el fariseo
Rabban Gamaliel quien se encargó de salvarlos,
cfr.: Hch. 5:17-42. Cuando Pablo fue entregado al
Sanedrín en Jerusalén, pudo salvar su vida apelan-
do a los fariseos, cfr.: Hch. 22:30. Al ser ejecutado
Santiago, el hermano del Señor, en el año 62, y
probablemente otros cristianos por el sumo sa-
cerdote saduceo, los fariseos recurrieron al rey y el
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Tuvo palabras fuertes contra la actitud
de los fariseos y existe una cierta hostili-
dad entre los fariseos contra Jesús, pero
no parece que estuvieran conformes con
su prendimiento y muerte.
Pablo apela a los fariseos para salvarse an-
te el Sanedrín, porque sabía que parte eran
saduceos y parte fariseos, por ello grita:
‘Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos
y me juzgan por creer en la resurrección
de los muertos’. Como la discusión se
hacía cada vez más fuerte… El tribuno
ordenó a los soldados que lo sacaran de
allí y lo llevaran al cuartel50.
En las diversas narraciones en los
sinópticos sólo existen dieciséis relatos
con la referencia del término ‘judío/s’. Se
refieren sobre todo a comentarios de la
pasión, cuando las autoridades romanas
están interesadas en la cuestión de sí
Jesús es el Rey de los judíos. Se les nom-
bra como fariseos, saduceos, zelotas, ese-
nios, herodianos, escribas, sumos sacer-
dotes, discípulos de Juan el Bautista y
otros, pero raramente con el término de
judíos51.
Cuando se comenta en el Segundo o
Nuevo Testamento los primeros tiempos
de los Apóstoles ya sin Jesús, en el relato
de los Hechos, entre sus discípulos Jesús
había elegido a doce como Apóstoles, sus
compañeros y colaboradores cercanos,
sumo sacerdote fue depuesto’. Cfr.: F. Josefo,
Ant., 20, 199-203.
50 Hechos 23:1-10. ‘Al decir esto se produjo una
discusión entre fariseos y saduceos y se dividió la
Asamblea. Pues los saduceos dicen que no hay
resurrección ni ángeles, ni espíritus, mientras que
los fariseos creen en todo eso’.
51 SMITH, D. M.: “Judaism and the Gospel of
John”, en CHARLESWORTH, J.H. (ed.): Jews and
Christians, op.cit., p.79. The term Jew rarely ap-
pears, and where it does it also, as in the passion
narratives, betrays an extra-Jewish (whether Chris-
tian or Gentile) perspective (e.g., Mt. 2:2; Mc. 7:3).
los representantes de las doce tribus de
Israel, herederos de una tradición judía
desde la época patriarcal. Esto es algo
muy poco explicado en las Escrituras -en
los cuatro Evangelios o en los Hechos de
los Apóstoles- por ser conocido y sobre-
entendido para los escritores y los recep-
tores judíos de dichas narraciones, orales
o escritas. Se nombra uno a uno a los
doce con una pequeña aclaración para
situarlos. A uno de ellos se le denomina
como Simón llamado Zelota52. Cuando
falta uno, después de la muerte de Judas
Iscariote, estando reunidos eligen, de
entre los que les acompañaron durante
todo el tiempo de Jesús, a Matías para
que entrara a formar parte del grupo de
los doce y ser con ellos cooperador del
mandato del Señor y testigo de su resu-
rrección53.
Los saduceos -de la rama sacerdotal-
aceptaban los cinco libros de Moisés. Los
fariseos -escribas, estudiosos e intérpretes
de las Escrituras- creían en la revelación
divina de las dos Leyes, la escrita y la oral.
Los esenios creían en la revelación divina
contenida en otros libros además de los
bíblicos. Los zelotas eran considerados
los revolucionarios, deseosos de poner fin
y liberarse de la situación política del
momento.
Los saduceos pensaban que Dios ha-
bía dotado a Aarón y a sus descendientes
52 Lucas 6:13-15: Al hacerse de día, reunió a sus
discípulos, eligió de entre ellos a doce, a quienes
dio el nombre de apóstoles: Simón, a quien llamó
Pedro, y su hermano Andrés, Santiago y Juan,
Felipe y Bartolomé, Mateo, Tomás y Santiago, el
hijo de Alfeo, Simón llamado Zelota, Judas el hijo
de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.
También en Hechos 1:13 se nombra a los once, ya
sin mencionar a Judas Iscariote, y vuelve a apare-
cer el nombre de Simón el Zelota.
53 Hechos 1: 21-26.
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con autoridad sobre la Ley y el culto. Los
fariseos pensaban que Dios había dotado
a Moisés, Josué, los ancianos, los profetas
y ellos mismos con autoridad sobre las
dos Leyes de Dios, escrita y oral. Los
esenios se mantenían separados de la
gente y del culto.
Los saduceos creían que Dios premia-
ba a los buenos y castigaba a los malos en
este mundo, negaban la resurrección54.
Los fariseos creían en el premio en la vida
eterna para el alma y la resurrección del
cuerpo y el castigo para los malos. Los
esenios creían en la vida eterna para el
alma pero no creían en la resurrección del
cuerpo55.
6.- JUDAÍSMO, CRISTIANISMO Y DERE-
CHOS HUMANOS
El sermón de la montaña de Jesús ha
sido llamado la enseñanza más excelente
de ética humana jamás pronunciada por
una persona. Gran parte de lo que cono-
cemos hoy como ‘igualdad de derechos’,
en realidad, puede considerarse que ya
estaban expresados en las enseñanzas de
Jesús y son en parte el resultado de la
transmisión de sus seguidores. Los prin-
cipios y normas contenidos en los Dere-
chos humanos no serían lo mismo sin la
tradición judeo-cristiana. Eso es lo que
alegaron los musulmanes para no firmar
la Declaración de la ONU que los reco-
54 Mateo 22, 23.
55 RIVKIN, E.:, “What crucified Jesus?”, en Jesus’s
Jewishness. Exploring the place of Jesus en early Judaism,
CHARLESWORTH, J.H. (ed.), Crossroad Pub-
lishing Co., New York, 1991, pp.234-236. Los
conflictos, en esta época, entre fariseos y saduceos
eran exclusivamente un debate doctrinal.
ge56.
El historiador Will Durant dijo de
Jesús:
Él vivió y luchó incansablemente por la
‘igualdad de derechos’; en tiempos mo-
dernos habría sido enviado a Siberia. ‘El
más importante entre ustedes será siervo
de los demás’ – ésta es la inversión de to-
da sabiduría política, de toda cordura57.
Asimismo, el erudito judío Joseph
Klausner escribió:
Es universalmente aceptado… que Cristo
enseñó las más puras y sublimes éti-
cas…lo cual arroja a la sombra los precep-
tos morales y las máximas de los hombres
más sabios de la antigüedad58.
Incluso personas de otras religiones
reconocen que Jesús fue un gran maestro
de la moral. El líder hindú Mahatma
Gandhi elogiaba su vida honrada y sus
palabras profundas. También, se puede
recordar que las palabras memorables de
Jefferson en la Declaración de Indepen-
dencia tienen sus raíces en las enseñanzas
de Jesús de que cada persona es de in-
mensa e igual importancia para Dios, sin
tener en cuenta el sexo, la raza o el esta-
tus social. El famoso documento estable-
ce: ‘Sostenemos como evidentes estas
verdades: que todos los hombres son
creados iguales; que son dotados por su
56 Firmaron posteriormente la conocida como
Declaración del Cairo, en 1990, con unos princi-
pios que recogen las enseñanzas y tradiciones más
acordes con las ideas del Islam. Una de las cues-
tiones en que se diferencia es que no se acepta la
libertad de poder abandonar el Islam y cambiar de
religión.
57 DURANT, W.: The Story of Philosophy, New
York Washington Square, 1961, p.428.
58 KLAUSNER, J.: Jesus of Nazareth, The Macmil-
lan Co., New York, 1946, pp.43-44.
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Creador de ciertos derechos inaliena-
bles…’59.
Jesús siempre tiene una respuesta sor-
prendente ante las preguntas que le hicie-
ron las personas que vivieron en su épo-
ca y compartieron su historia. Según las
Escrituras, a Juan el Bautista le aclara:
Además de las curaciones, Jesús le da al
Bautista otra prueba de su pretensión: se
anuncia la salvación a los pobres. Es una
alusión a las palabras del profeta Isaías
(61: 1-2), que tenían una importancia es-
pecial. ‘El espíritu del Señor está sobre mí,
por cuanto que me ha ungido Yahvé. A
anunciar la buena nueva a los pobres me
ha enviado, a vendar los corazones rotos,
a pregonar a los cautivos la liberación y a
los reclusos la libertad, a anunciar un año
de gracia de Yahvé, un día de venganza de
nuestro Dios para consolar a todos los
que lloran’. Estas palabras las leyó Jesús
en la sinagoga al comienzo de su ministe-
rio. Luego enrolló de nuevo el Libro, lo
entregó al sacristán, y se sentó y dijo:
“Hoy se ha cumplido en vuestra presencia
este pasaje” (Lc.4:16-21). Estas mismas
palabras del profeta aparecen en las Bie-
naventuranzas, en las que Jesús abre el
Reino de los cielos a los pobres de espíritu
y a los mansos, y consuela a los que llo-
ran60.
59 http:// www.y-jesus.org/spanish/wwwrj/3-ed-
jesus-dio (13-4-2014).
60 FLUSSER, D.: Jesús en sus palabras y en su tiempo,
Ed. Cristiandad, Madrid 1974, pp. 48-50. “Cuan-
do Juan tuvo noticias del movimiento en torno a
Jesús en los pueblos del Lago de Genesaret –esto
es lo que dicen las fuentes, Mt. 11: 2-6; Lc. 18: 23-
envió a Jesús, desde el lugar en que se encontraba,
a dos de sus discípulos, para preguntarle: -¿Eres tú
el que tiene que venir o hemos de esperar a otro?-
Enviar hombres para cumplir una misión, no uno
a uno, sino por parejas, era una costumbre judía
muy extendida entonces. También Jesús envió a
sus discípulos de dos en dos Mt. 6:7; Lc. 10: 1.
Costumbre que observarán los cristianos en sus
primeros viajes misionales. … Para Jesús este
Como se ha visto la respuesta de
Jesús, tanto a Juan como a todo el que se
acerca a preguntarle, suele ser memorable
siempre por una razón u otra. Recorde-
mos la separación que hace del poder
temporal – poder espiritual: ‘Dad al César
lo que es del César y a Dios lo que es de
Dios’ (Mt. 22:15-22).
Esto era aceptado y estaba establecido
en el judaísmo. Existía la doctrina de los
dos campos, uno regulaba las relaciones
con el estado y el otro regulaba las rela-
ciones de cada una de las ramas del ju-
daísmo con las otras, lo que proporcio-
naba una política de coexistencia pacífica.
La separación del poder terrenal y poder
espiritual61 se debía a que los dirigentes
pedían a sus seguidores que le dieran al
César lo que les pedía (tributos), para que
ellos pudieran dar a Dios lo que le es
debido a Dios (ofrendas, sacrificios y
oración), que era la mejor forma de regu-
lar las relaciones con Dios y con los se-
mejantes62.
pasaje Bíblico era el lazo de unión entre la voca-
ción que había recibido, al ser bautizado por Juan
en el Jordán, y su misión presente: sabía que el
Espíritu del Señor había descendido sobre él,
porque el Señor lo había ungido para anunciar la
salvación a los humildes y a los pobres”.
61
RIVKIN, E.: “What crucified Jesus”, en
CHARLESWORTH, James H., (ed.), Jesus’ Jewish-
ness, op.cit., p. 234.
62 Tanto en los mandamientos como en las ora-
ciones existe una parte espiritual dedicada a Dios.
En los mandamientos: amarás a Dios, no tomarás
Su nombre en vano, santificaras las fiestas. En
una oración como el Padre Nuestro: Padre que
estás en los cielos, santificado sea Tu nombre,
venga Tu Reino, hágase Tu voluntad en la tierra
como en el cielo. También, otra parte dedicada a
las relaciones de los seres humanos: el resto de los
mandamientos que ordena no matar, no robar, no
mentir, etc. En la oración: Petición del pan de
cada día, ser perdonados como nosotros perdo-
namos a nuestros semejantes, no dejarnos caer en
la tentación y ser liberados del mal.
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85
a) Tradición y evolución
Todas las grandes declaraciones apro-
badas en las Naciones Unidas, en Europa
o en América y en otros muchos orga-
nismos y países recogen los principios de
libertad, de igualdad y no discriminación
y muchos los de laicidad o separación;
también la posibilidad de elegir la propia
religión o de abandonar una creencia. Las
grandes cuestiones, recordemos la idea
monoteísta, la libertad, la esclavitud, la
separación poder temporal y espiritual,
reconocidos en la actualidad como algo
natural, han necesitado muchos siglos
para ser moldeados, comprendidos y
aceptados.
El principio de libertad en algunos
países y el principio de igualdad jurídica,
unido a la idea de poder, siguen, todavía,
su curso de comprensión y aceptación en
algunos pueblos. No han acabado su pe-
regrinaje, lo que no permite la libertad de
todos en muchos países y también existe
una cierta discriminación, aceptada e im-
puesta por una gran parte de la humani-
dad y sufrida por otra gran parte, por
razón de raza, etnia, sexo o religión, entre
otras causas. Los tribunales tienen gran
trabajo sobre esta cuestión y temo se ne-
cesitará cierto tiempo todavía para su
correcta comprensión y aplicación.
Un rápido repaso sobre ciertos pro-
blemas planteados desde el principio de la
humanidad y los cambios que se han ido
produciendo, puede verse en la historia y
la evolución de algunas cuestiones a lo
largo de los tiempos.
Sobre ciertos impedimentos: como el
matrimonio entre hermanos de padre,
Abraham y Sara (Gn. 20:12); o con dos
hermanas, caso de Jacob con Lea y Rajel,
se prohíben ambos en el Levítico 18:11 y
18:18 respectivamente. La evolución y la
fijación de estos impedimentos son acep-
tadas ya desde la época de Moisés. Así
como el establecimiento de los demás63,
que han pasado a las tres religiones mo-
noteístas y son la base de los impedimen-
tos de la mayoría de las legislaciones civi-
les de nuestro entorno.
Sobre el divorcio, que en esa época es
realmente un repudio en el Dt 24:1-4,
Jesús aclara, ante la pregunta de unos
fariseos si es lícito separarse de la mujer,
que Moisés dejó escrito ese precepto so-
bre el repudio debido a la incapacidad de
los hombres para entender. Pero añade
luego en casa a sus discípulos, y es lo
interesante para ese momento y para la
actualidad en el judaísmo: «Si uno se se-
para de su mujer y se casa con otra, co-
mete adulterio contra la primera64; y si ella
se separa de su marido y se casa con otro,
comete adulterio»65.
63 Levítico 18: 6-24.
64 El adulterio contra la primera en el judaísmo es
impensable ya que el varón no queda consagrado
a su esposa en la ceremonia del matrimonio. Eso
era algo conocido por Jesús, por eso es tan impor-
tante el cambio que introduce y que establece una
igualdad jurídica-religiosa entre los sexos en algo
tan fundamental para el judaísmo como es el
matrimonio y el divorcio. Es lo que parece dedu-
cirse de las palabras de Jesús, porque para que
haya adulterio del varón debe haber una consa-
gración del varón a su esposa debido a la ceremo-
nia del matrimonio y esto no se produce en la
ceremonia matrimonial judía. La mujer queda
consagrada a su esposo. La mujer no se consagra
al marido ni el marido consagra a la mujer, es la
propia ceremonia matrimonial la que produce la
consagración de la esposa a su esposo, por eso la
mujer puede cometer adulterio. Pero como no se
produce tal consagración del varón a su esposa,
éste no puede cometer adulterio contra la primera.
Al igualarlos Jesús en el adulterio debe entenderse
¿qué ello implica la equiparación de ambos en la
consagración matrimonial?
65 Marcos 10:11-12.
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MONTSERRAT PERALES AGUSTÍ
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En el judaísmo no existe el adulterio
del varón. La mujer es consagrada al
varón en la ceremonia matrimonial, pero
no así el varón; por ello podía tomar otras
esposas, cuando existía la poligamia, y no
ser considerado adúltero. Ni siquiera en la
actualidad, a pesar de la prohibición de la
poligamia existe el adulterio del varón en
el judaísmo.
No se le ha dado la importancia jurídi-
ca, para ese momento, que las palabras de
Jesús66 tienen y lo que significan en la idea
de la igualdad jurídica que establece entre
el varón y la mujer. En el judaísmo debie-
ron parecer una revolución, no tanto por
lo que implicaban para la poligamia, que
prácticamente casi no existía desde hacía
tiempo, sino por la novedad en la equipa-
ración varón y mujer en algo tan impor-
tante jurídicamente como el matrimonio y
su disolución67.
Otra idea defendida ya en la Torá es la
de la seguridad jurídica en ciertos supues-
tos, debido a la exigencia de recoger por
escrito ciertas actuaciones, que tienen un
significado especial y se consideran dig-
nas de protección, ya desde la entrega de
la Ley a Moisés, para imponerles una
cobertura jurídica formal, como es el caso
del repudio. El guit es un documento es-
crito como justificante y prueba para que
la mujer pueda quedar libre para volver a
contraer un nuevo matrimonio y evitar las
dudas, de nefastas consecuencias en el
judaísmo, sobre la posible filiación del
66 Cf., Mc. 10:1-12; Mt 19:3-11.
67 Desde el siglo XI puede considerarse el repudio
más como un divorcio, cuando el Rabino Guers-
hom impone que la esposa debe aceptar el docu-
mento de divorcio del varón para que la disolu-
ción matrimonial sea efectiva. Hasta entonces
había sido un repudio unilateral del varón que la
esposa debía acatar.
nuevo matrimonio de la mujer68.
El Nuevo Testamento, es un libro ba-
sado en la tradición y normas judías, mu-
cho más de lo que piensan muchos cris-
tianos, y que, como tal, debe ser interpre-
tado por cada generación. Así lo enten-
dieron los Apóstoles y Pablo cuando de-
bieron abrir a los gentiles la posibilidad
de incorporarse para ayudarles en su mi-
nisterio, aunque Jesús, en la Última Cena,
sentó a doce varones judíos. Era una
cuestión clara para los doce, ya que co-
nocían el significado de lo que represen-
taban, y lo que significa en el judaísmo las
‘Doce Tribus de Israel’. No necesitaba de
explicación alguna, ya que era algo enten-
dible por todos los que vivieron la elec-
ción de los doce por parte de Jesús.
También, la importante polémica entre
dos grupos de discípulos, uno más judío y
otro más helenizado, sobre la cuestión de
la circuncisión y su supresión para los
nuevos prosélitos, decidida en la Asam-
blea o Concilio de Jerusalén, y su signifi-
cado y valor como signo de la Alianza
desde la época de los Patriarcas69.
Sobre el posible pago por parte de los
hijos de los pecados de los padres: En
Números 14:18, Dios paciente y miseri-
cordioso perdona el pecado (del arrepen-
tido), si bien no lo justifica, pues hace
recaer la iniquidad de los padres (no arre-
pentidos) sobre los hijos hasta la tercera y
cuarta generación70. En Números 14:19-
68 Deuteronomio 24: 1-2. ‘Cuando un hombre
tomare una mujer y la desposare y luego ella no
hallare favor a sus ojos por haber hallado en ella
algo abominable, escribirá una carta de repudio
que le entregará en su mano y luego la despedirá
de su casa. Y cuando ella se haya ido de la casa
podrá ser mujer de otro hombre’.
69 Hechos 15: 1-29.
70 Ex. 34:7; Jn. 9:1-13; Lc. 13:1-5.
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23, se aclara que los arrepentidos de sus
pecados serán perdonados pero que no
verán la Tierra prometida, después de la
salida de Egipto, no así sus hijos que sí
entrarán. Por tanto, los hijos no son
herederos de los pecados de los padres ni
pagan por ello. El Profeta Ezequiel ya
insiste en la responsabilidad personal y
que cada uno responde de sus propias
faltas. Los padres no morirán por los
pecados de los hijos y los hijos no mo-
rirán por los pecados de los padres.
No se puede dejar de mencionar la
importancia que han llegado a tener en
otras culturas ciertas normas y cuestiones
judías, que conocemos por la Biblia, co-
mo:
Los mandamientos (Dt. 5:16-18), las
fiestas (Lv. 23:4 y ss), el descanso semanal
(shabat Dt. 5:12 y Lv. 23:3), el año sabáti-
co (Dt. 31:10), el año jubilar (Lv. 25:8-16
y 25:31) y el diezmo (Dt. 26: 12-13), entre
otras.
Podemos comprobar, también, los
cambios producidos entre las costumbres
de la época de los Patriarcas y las normas
establecidas en la de Moisés. La evolución
normativa, en muchos casos, es grande
dentro de las propias Escrituras, como se
ha visto con ciertos impedimentos con la
posibilidad del matrimonio con una me-
dia hermana o estar casado con dos her-
manas a la vez, en el periodo de los Pa-
triarcas y su imposibilidad posterior debi-
do a la existencia de los impedimentos
establecidos ya en el Levítico por
Moisés71.
Es necesario conocer la importancia
de la recepción de la Ley, escrita y oral,
71 Levítico 18: 6 y ss.
por Moisés y la evolución posterior a
través de las diversas generaciones; ya se
realice debido a una exégesis pura, de
aclaración y explicación de lo contenido
en el propio texto Bíblico, o ya sea por
medio de una exégesis aplicada o justifi-
cativa, que busca en las normas bíblicas la
solución y aplicación a una situación pre-
sente. Todo ello ha dejado su influencia
en muchos ordenamientos jurídicos y en
la forma de entender y aplicar la Ley a los
casos concretos.
b) La Ley, los Tribunales y la Justicia
El Derecho Divino, como estaba re-
cogido en las Escrituras, era el aplicable
en Israel, y regulaba cuestiones civiles,
penales y religiosas. Los reyes y gober-
nantes judíos no promulgaban leyes, a
diferencia de otros reyes y dirigentes del
entorno, como en Mesopotamia, que
tenían dicha facultad. La Ley divina fue
transmitida parte para ser escrita y parte
como Ley oral. La Ley debía escribirse,
Deuteronomio 27:1-3, y debía ser pro-
clamada periódicamente ante el pueblo,
según recoge también el Deuteronomio
31: 10-1272.
Y les ordenó Moisés: “Al cabo de siete
años, en el año de la remisión (de las de-
udas por préstamos), en la fiesta de los
Tabernáculos, Sucot, cuando todo Israel
sea convocado ante el Eterno tu Dios en
el lugar que Él escogerá, leerás esta Ley
ante Israel para que todos la oigan. Re-
unirás para ello a toda la gente: hombres,
mujeres, niños y forasteros, para que
aprendan a temer al Eterno, vuestro Dios
y observen todos los preceptos de esta
72 ISSERLIN, B.S.J., The Israelites, op.cit., p.108. No
nos han llegado documentos que puedan ilustrar-
nos sobre la aplicación de la Ley a los casos con-
cretos.
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Ley”.
La rectitud de la vida privada es ante-
sala de la virtud que debe presidir la
práctica de la justicia por parte de los
jueces y que recoge la Torá, como el con-
sejo del suegro de Moisés a éste. Es inte-
resante el principio general recogido en el
Éxodo y aplicable a los jueces de cual-
quier época.
Escógete de entre el pueblo hombres ca-
paces, temerosos de Dios, hombres ínte-
gros, libres de avaricia, y constitúyelos so-
bre el pueblo como jefes de millar, de
centena, de cincuenta y de decena, para
que juzguen al pueblo en todo tiempo.
Que a ti te lleven únicamente los asuntos
más importantes; los demás, que los juz-
guen ellos73.
Se trata de un principio válido para el
ámbito profesional,… Aunque el jurista
actúa en la esfera pública, es muy difícil
que alguien que es habitualmente injusto
en su vida privada actúe siempre integra y
justamente cuando ejercita la actividad
jurisdiccional74.
Sobre los Tribunales: No existía la fi-
gura del fiscal y las acusaciones se hacían
por los propios individuos ofendidos, no
existe constancia que pudieran hacerlo los
extranjeros75.
73 Éxodo 18: 20-22.
74 MORÁN BUSTOS, Mons. Carlos M., “Crite-
rios de actuación de los miembros del Tribunal y
los abogados en el desarrollo del proceso de nuli-
dad”, en PERALES AGUSTÍ, M. (ed.):, Matrimo-
nio. Procesos matrimoniales canónicos, Dykinson, 2014,
p.74. Monseñor Morán recoge esta cita del Éxo-
do, ‘como especialmente predicable de ese «deber
ser» de los operadores jurídicos canónicos’.
75 Cf., 2 Samuel 21:1-6.
Los ancianos de la ciudad juzgaban en
las puertas de la ciudad76. Sin embargo
eran nombrados jueces para tribunales en
casos más complicados:
Jueces (shoftim) y alguaciles (shotrim, eje-
cutores de los fallos de los jueces)
pondrás para ti en todas las ciudades que
el Eterno tu Dios asigna a tus tribus, y
juzgarán al pueblo con juicio justo. No
torcerás el derecho ni harás acepción de
personas ni admitirás regalos (sobornos),
porque el soborno ciega los ojos del sabio
y pervierte los juicios del justo. Sólo bus-
carás la justicia, para que vivas y poseas
(en paz) la tierra que el Eterno tu Dios te
dio en heredad77.
En caso de sentencia de muerte el
criminal era entregado a la familia del
asesinado o a la comunidad para su ejecu-
ción. Cuando la pena de muerte era por
apedreamiento los testigos tiraban las
primeras piedras, y luego el resto del pue-
blo, hasta la muerte del culpable78. Era la
comunidad la que estaba encargada, hasta
cierto punto, de ejecutar la justicia.
No existía la segunda o ulterior instan-
cia, existía sólo una instancia, no había
76 Dt. 17:4-7. Al tener conocimiento del asunto
harás una escrupulosa indagación. Si hallares que
el rumor reflejó la verdad y verdaderamente se
cometió tal abominación en Israel, llevarás a los
portales de la ciudad al culpable, sea hombre o
mujer, y lo lapidarás hasta que muera. Pero sólo
con la palabra de dos o tres testigos se condenará
a muerte, no por lo que dijere un solo testigo. Las
manos de los testigos serán las primeras que casti-
garán al condenado a muerte, y después se aba-
tirán sobre él las manos de todo el pueblo. De ese
modo quitarás el mal entre vosotros.
77 Deuteronomio 16, 18-20.
78 Deuteronomio 17: 6-7. Pero solo sobre la pala-
bra de dos o tres testigos se condenará a muerte,
no por lo que dijere un solo testigo. Las manos de
los testigos serán las primeras que castigarán al
condenado a muerte, y después se abatirán sobre
él las manos de todo el pueblo. De ese modo
quitarás el mal de entre vosotros.
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revisión de las causas. Cada juez o tribu-
nal juzgaba según las leyes y el caso con-
creto79, sin apelación o revisión del fallo.
Los jueces de cada generación eran con-
siderados los mejores en ese momento,
adaptaban la Ley oral a su tiempo, lo que
permitía llevar a la práctica la Ley escrita.
En la época de la monarquía el Rey
podía juzgar casos que tuvieran que ver
con su puesto de jefe militar; también, lo
hacía cuando pedían su protección por
denegación de justicia, por causas espe-
ciales o no cubiertas por la tradición legal
y en caso de muerte80. Asimismo, en su-
puestos de especial dificultad81, se nom-
braban jueces para juzgar estos casos,
pero no para revisar sentencias dadas por
otros jueces o tribunales. Cada juez juz-
gaba por parte del Eterno, sobre cuestio-
nes recogidas en los mandamientos y
preceptos del Eterno y para impartir jus-
79 ISSERLIN, B.S.J., The Israelites, op.cit., p.108. Las
pruebas incluían el testimonio bajo juramento con
pruebas materiales o escritas, y en algunos casos
como en el juicio de una mujer acusada de adulte-
rio la prueba especial. En casos civiles, además de
la restitución del daño causado podían ponerse
multas a pagar a la parte injuriada.
80 2 Samuel 14: 4-11. Y cuando la mujer de Tecoa
habló al rey, lo hizo prosternándose y diciendo:
“Ayúdame oh rey”…; y 15, 3-6. Y le decía Ab-
salón: “Mira, tu causa es buena y justa, pero no
hay nadie de parte del rey que te escuche”. …Y de
este modo hacía Absalón a todo israelita que
venía al rey en procura de justicia y así Absalón
robó los corazones de los hombres de Israel.
81 Dt. 17: 8-12. Si se presentare un juicio demasia-
do difícil para ti,… siendo la controversia muy
reñida, te levantarás y subirás al lugar que escogie-
re el Eterno tu Dios, y acudirás a los sacerdotes
levitas y al juez que a la sazón juzgare, y ellos te
darán su fallo. Y procederás conforme a la sen-
tencia que dicten los del lugar que escogiere el
Eterno, y cumplirás sus términos. Harás lo que te
enseñaren que hicieres según el juicio de ellos. Al
respecto no te apartarás ni a la derecha ni a la
izquierda. Y el hombre que deliberadamente no
obedeciere al sacerdote que está para servir allí al
Eterno tu Dios o no escuchare al juez actuante, ha
de morir.
ticia sobre controversias y cuestiones
materiales:
Y retornó Josafat rey de Judá a su casa en
paz a Jerusalén. …Y puso jueces en la tie-
rra en todas las ciudades fortificadas de
Judá, ciudad por ciudad, y les dijo a los
jueces: “Considerad lo que hacéis, porque
no juzgáis por parte de un hombre, sino
por parte del Eterno, Quien es con voso-
tros cuando impartís justicia. Sea el temor
del Eterno sobre vosotros. Tened cuidado
y hacedlo así, porque no hay iniquidad
con el Eterno nuestro Dios, ni acepción
de personas, ni admisión de cohechos”.
Asimismo en Jerusalén Josafat designó a
levitas, a sacerdotes y a jefes de casas pa-
ternas de Israel para impartir el juicio del
Eterno y para controversias. Y volvieron a
Jerusalén. Y les mandó diciendo: “Así
haréis por el temor del Eterno, fielmente
y de todo corazón. Cuando os viniere al-
guna controversia de nuestros hermanos
que viven en sus ciudades, entre sangre y
sangre, entre la Ley y el mandamiento, es-
tatutos y preceptos, les advertiréis que no
deben hacerse culpables ante el Eterno y
así estalle la ira sobre vosotros y sobre
vuestros hermanos. Así haréis y no seréis
culpables. …”82.
Los sabios, ancianos y jueces de cada
generación estudian e interpretan la Ley y
la aplican en nombre del Eterno, por ello
no es revisable. Los tribunales resolvían
tanto controversias civiles como cuestio-
nes religiosas, que tenían que ver con los
mandamientos y normas recogidas en la
Torá. Los primeros casos, las controver-
sias civiles, en los momentos de pérdida
de la autonomía judía, podían presentarse
ante los tribunales gentiles de los diferen-
tes países donde existían comunidades
judías. Se ha mantenido siempre la auto-
nomía jurídica judía, ya que las cuestiones
82 2 Crónicas 19: 1, 5-11.
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religiosas tenían que ser llevadas siempre
ante los tribunales religiosos. Su pervi-
vencia y transmisión a través de miles de
años y generaciones ha permitido la in-
fluencia ejercida en otras culturas, a dife-
rencia de lo ocurrido con leyes y docu-
mentos obsoletos o desaparecidos de
otros pueblos. Encontrar el significado
profundo y oculto del texto, adaptarlo
siempre y en cada periodo a su momento,
sin cambio en su esencia, es la forma de
mantener su vigencia y verdadero valor.
7.- CONCLUSIÓN
El pueblo judío es consciente de lo
conseguido con su salida de Egipto,
cuando pudieron liberarse de la esclavitud
padecida durante esa larga y dura viven-
cia. No es casualidad que les fuera entre-
gada entonces la Ley, además de la liber-
tad, ya que ésta sin orden es libertinaje.
La gran herencia del judaísmo es el mo-
noteísmo y la Torá su gran legado. Han
construido una barrera alrededor de la
Torá que sirve como gran Código, religio-
so y civil, personal y social. Puede consi-
derarse que es un texto vivo, con nuevas
aportaciones, que van desentrañándose
con el estudio y exégesis de las distintas
generaciones de sabios y estudiosos a
través de los tiempos. La búsqueda per-
petua de nuevos sentidos en la Torá, de-
ntro de la pluralidad ya existente, sin
cambiar sus principios inmutables, puede
parecer un exceso exegético.
Es esta herencia cultural y religiosa -
Libertad y Ley- recibida de un judaísmo
que había recogido la influencia babilóni-
ca y persa, en cierta medida helenizado
dentro de una vivencia histórica en un
entorno social y político romano, la que
debido a su puesta al día ha permitido su
conocimiento e influencia hasta nuestra
época, ayudando a conformar la cultura y
el propio ser de Europa.
Debemos ser conscientes del deber de
vivir y transmitir a las siguientes genera-
ciones los valores y principios recibidos,
la belleza de la libertad y la posibilidad de
poder defender y elegir, en cualquier
tiempo y circunstancia, la sociedad en la
que queremos vivir.

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