viernes, 11 de noviembre de 2016

Mitología romana - Wikipedia, la enciclopedia libre

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Mitología romana




Altar consagrado en honor de Júpiter y de Juno, del Palatinado.
La mitología romana, es decir, las creencias mitológicas de los habitantes de la Antigua Roma,
puede considerarse formada por partes: La primera, mayoritariamente
antigua y ritualista, representaba los mitos y cultos autóctonos. La
segunda, principalmente tardía y literaria, consiste en la fusión de la
anterior con varios préstamos, completamente nuevos, procedentes de la mitología griega.
Al referirnos a la mitología romana nos referimos también a la
mitología griega, ya que son iguales, lo que las hace cambiar es su
nombre y esta es llamada: mitología grecorromana.



Índice

Naturaleza de los antiguos mitos romanos

Los romanos no tenían relatos secuenciales sobre sus dioses comparables a la Titanomaquia o la seducción de Zeus por Hera, hasta que sus poetas comenzaron a adoptar los modelos griegos a finales del periodo republicano. Sin embargo, lo que sí tenían era:


  • Un sistema muy desarrollado de rituales, escuelas sacerdotales y panteones de dioses relacionados.
  • Un rico conjunto de mitos históricos sobre la fundación y auge de su
    ciudad por parte de actores humanos con ocasionales intervenciones
    divinas.

Mitología antigua sobre los dioses


Altar de los doce dioses del Panteón Romano. Museo del Louvre.
El modelo romano incluía una forma muy diferente a la de los griegos
de definir y concebir a los dioses. Por ejemplo, en la mitología griega Deméter era caracterizada por una historia muy conocida sobre su dolor por el rapto de su hija Perséfone a manos de Hades. Los antiguos romanos, por el contrario, concebían a su equivalente Ceres como una deidad con un sacerdote oficial llamado Flamen, subalterno de los flamines de Júpiter, Marte y Quirino, pero superior a los de Flora y Pomona. También se le consideraba agrupado en una tríada con otros dos dioses agrícolas, Liber y Libera, y se sabía la relación de dioses menores con funciones especializadas que le asistían: Sarritor (escardado), Messor (cosecha), Convector (transporte), Conditor (almacenaje), Insitor (siembra) y varias docenas más.


Así pues, la «mitología» romana arcaica, al menos en lo referente a
los dioses, no estaba formada por relatos sino más bien el
entrelazamiento y las complejas interrelaciones entre dioses y humanos.


La religión
original de los primeros romanos fue modificada por la adición de
numerosas y contradictorias creencias en épocas posteriores, y por la
asimilación de grandes porciones de la mitología griega.
Lo poco que se sabe sobre la religión romana primitiva no es gracias a
relatos de la época sino a escritores posteriores que buscaron preservar
las viejas tradiciones del olvido en el que estaban cayendo, como el
estudioso del siglo I a. C. Marco Terencio Varrón. Otros escritores clásicos, como el poeta Ovidio en sus Fastos (‘calendario’), fueron fuertemente influidos por los modelos helenísticos, y en sus obras se recurre con frecuencia a las creencias griegas para rellenar los huecos de las tradiciones romanas.



Rómulo y Remo amamantados por la loba. Museo Nuovo, Palazzo dei Conservatori, Roma.

Mitología antigua sobre la historia romana

Los romanos tenían una rica panoplia de leyendas sobre la fundación y
primera expansión de su propia ciudad. Además de estas tradiciones de
origen mayoritariamente local, a este surtido se añadió material
procedente de las leyendas heroicas griegas en una época temprana,
haciendo por ejemplo a Eneas antepasado de Rómulo y Remo.


La Eneida y los primeros libros de Livio son las mejores fuentes exhaustivas para esta mitología romana.


Dioses nativos romanos e itálicos


Estatua de Ceres portando fruta.
Las prácticas rituales romanas de los sacerdotes oficiales distinguían claramente dos clases de dioses: los di indigetes y los di novensides o novensiles. Los indigetes eran los dioses originales del estado romano (véase Di indigetes),
y su nombre y naturaleza están indicados por los títulos de los
sacerdotes más antiguos y por las fiestas fijas del calendario. Los novensides
eran divinidades posteriores cuyos cultos fueron introducidos en la
ciudad en el periodo histórico, normalmente en una fecha conocida y como
respuesta a una crisis específica o necesidad percibida.


Las divinidades romanas primitivas incluían, además de los di indigetes,
un montón de los llamados dioses especialistas cuyos nombres eran
invocados al realizar diversas actividades, como la cosecha. Los
fragmentos de los viejos rituales que acompañaban a estos actos como el
arado o la siembra revelan que en cada parte del proceso se invocaba a
una deidad diferente, estando el nombre de cada una de ellas derivado
regularmente del verbo para la operación. Estas divinidades pueden ser
agrupadas bajo el término general de dioses asistentes o auxiliares, que
eran invocados junto con la deidades mayores. Los antiguos cultos
romanos eran más un polidemonismo que un politeísmo: los conceptos que
los adoradores tenían de los seres invocados consistían en poco más que
sus nombres y funciones, y el numen o ‘poder’ del ser se manifestaba en formas altamente especializadas.



Una cabeza de Minerva hallada en las ruinas de los baños romanos de Bath (Inglaterra).
El carácter de los indigetes y sus fiestas muestran que los
antiguos romanos no sólo eran miembros de una comunidad agrícola sino
que también estaban orgullosos de luchar y muy involucrados con la
guerra. Los dioses representaban distintivamente las necesidades
prácticas de la vida diaria, como las sentía la comunidad romana a la
que pertenecían. Se entregaban escrupulosamente a los ritos y ofrendas
que consideraban apropiados. Así, Jano y Vesta guardaban la puerta y el hogar, los Lares protegían el campo y la casa, Pales los pastos, Saturno la siembra, Ceres el crecimiento del grano, Pomona la fruta, y Consus y Ops la cosecha. Incluso el majestuoso Júpiter,
rey de los dioses, era honrado por la ayuda que sus lluvias daban a las
granjas y viñedos. En su más amplio carácter era considerado, a través
de su arma de rayos, el director de la actividad humana y, por su amplio
dominio, el protector de los romanos en sus expediciones militares
allende las fronteras de su propio país. Prominentes en la época más
antigua fueron los dioses Marte y Quirino,
que a menudo se identificaban entre sí. Marte era un dios de la guerra
al que se honraba en marzo y octubre. Los investigadores modernos creen
que Quirino fue el patrón de la comunidad militar en tiempos de paz.


A la cabeza del panteón primitivo se encontraba la tríada Júpiter, Marte y Quirino (cuyos tres sacerdotes, o flamines,
tenían el mayor rango), y Jano y Vesta. Estos dioses antiguos tenían
poca individualidad, y sus historias personales carecían de matrimonios y
genealogías. A diferencia de los dioses griegos, no se consideraba que
funcionaban de la misma forma que los mortales, y por ello no existen
muchos relatos de sus actividades. Este culto primitivo está asociado
con Numa Pompilio, el segundo rey de Roma, de quien se creía que tuvo como consorte y consejera a la diosa romana de las fuentes y los partos, Egeria, a quien a menudo se identifica como una ninfa
en las fuentes literarias posteriores. Sin embargo, se añadieron nuevos
elementos en una época relativamente temprana. A la casa real de los
Tarquinios se atribuyó en las leyendas el establecimiento de la gran Tríada Capitolina, Júpiter, Juno y Minerva, que asumió el lugar supremo en la religión romana. Otras adiciones fueron el culto a Diana en el monte Aventino y la introducción de los Libros Sibilinos, profecías de la historia del mundo que, según la leyenda, fueron compradas por Tarquinio a finales del siglo IV a. C. a la Sibila de Cumas.


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Minerva

Hendrick Goltzius
Tríada Capitolina clásica: Júpiter, Juno y Minerva

Jacopo Zucchi
Juno

Jan Nagel

Dioses extranjeros

La absorción de deidades locales vecinas tuvo lugar a medida que el
estado romano conquistaba el territorio vecino. Los romanos solían
conceder a los dioses locales del territorio conquistado los mismos
honores que a los dioses antiguos que habían sido considerados propios
del estado romano. En muchas casos las recién adquiridas deidades eran
invitadas formalmente a llevar su domicilio a nuevos santuarios en Roma.
En 203 a. C., la figura de culto representativa de Cibeles fue retirada de Pesino
(Frigia) y acogida ceremoniosamente en Roma. Además, el crecimiento de
la ciudad atrajo a extranjeros, a los que se permitía continuar con la
adoración a sus propios dioses. De esta forma llegó Mitra a Roma y su popularidad en las legiones extendió su culto hasta tan lejos como Bretaña. El dios Sol Invictus
deriva del mitraísmo, tuvo un culto bastante extendido entre los
militares a partir del siglo IIIº, aparece representado en algunas
monedas acuñadas por Constantino I el Grande. Además de Cástor y Pólux, los asentamientos conquistados en Italia parecen haber contribuido al panteón romano con Diana, Minerva, Hércules,
Venus y otras deidades de menor rango, algunas de las cuales eran
divinidades itálicas, procediendo otras originalmente de la cultura
griega de Magna Grecia. Las deidades romanas importantes fueron finalmente identificadas con los más antropomórficos dioses y diosas griegos, y asumieron muchos de sus atributos y mitos.


Los principales dioses del Panteón Romano

Nombre romano Nombre griego Función, características Atributo
Júpiter Zeus Padre de dioses y de los hombres, soberano de las alturas, el que administra la Justicia, lanza el rayo y amontona las nubes. El águila, el rayo y el cetro.
Juno Hera Reina de los dioses, protectora del matrimonio y de la familia. El pavo real y la corona.
Neptuno Poseidón Dios del mar, de los caballos y de los terremotos. El tridente y el carro.
Minerva Atenea Diosa de la inteligencia y de la guerra justa, protectora de las
instituciones políticas, de las ciencias y de las artes, patrona de los
artesanos.
El casco, el escudo, la lanza, el olivo y el búho.
Marte Ares Dios de la guerra destructiva y de la lucha. La espada, el escudo y el casco.
Venus Afrodita Diosa del Amor. La paloma, la espada y la concha marina.
Febo Apolo Dios de la luz, de la poesía, de la música, de la profecía y de la medicina. La lira, el arco y la flecha.
Diana Artemisa Diosa de la Belleza Interna, de la Virginidad y de la luna y La Paz. La luna, el arco de plata, la flecha y el carcaj.
Mercurio Hermes Dios del comercio, protector de los caminos y guía del viajero. El Pegaso, el caucedo, las sandalias aladas y el bolso.
Baco Dioniso Dios del vino y de la danza, inspirador del delirio y el éxtasis. El tirso.
Vulcano Hefesto Dios de los volcanes, de los incendios y de la herrería. El yunque y el martillo.
Plutón Hades Dios de los muertos, señor del Inframundo. La corona de ébano, el trono de ébano y el carro tirado por cuatro caballos negros.

Véase también

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