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Roma en el año 753 a. C. |
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| Capital | Roma | |||
| Idioma principal | Latín arcaico | |||
| Otros idiomas | Etrusco, itálico central | |||
| Religión | Religión romana | |||
| Gobierno | Monarquía | |||
| Rey | ||||
| • 753-716 a. C. | Rómulo | |||
| • 716-674 a. C. | Numa Pompilio | |||
| • 674-642 a. C. | Tulio Hostilio | |||
| • 642-617 a. C. | Anco Marcio | |||
| • 617-579 a. C. | Lucio Tarquinio Prisco | |||
| • 579-535 a. C. | Servio Tulio | |||
| • 535-509 a. C. | Lucio Tarquinio el Soberbio | |||
| Período histórico | Edad del Hierro | |||
| • Fundación de Roma | 21 de abril de 753 a. C. | |||
| • Fundación de la República | 509 a. C. | |||
Los orígenes de la monarquía son imprecisos, si bien parece claro que fue la primera forma de gobierno de la ciudad, un dato que parecen confirmar la arqueología y la lingüística. La mitología romana vincula el origen de Roma y de la institución monárquica al héroe troyano Eneas, quien navegó hacia el Mediterráneo occidental huyendo de la destrucción de su ciudad hasta llegar a Italia. Allí fundó la ciudad de Lavinio, y posteriormente su hijo Ascanio fundaría Alba Longa, de cuya familia real descenderían los gemelos Rómulo y Remo, los fundadores de Roma.
Índice
Nacimiento de Roma
El origen de la ciudad de Roma puede situarse especialmente cerca del monte Palatino, junto al río Tíber, en un punto en el cual existía un vado natural que permitía su cruce y, además, era navegable desde el mar (ubicado a 25 kmrío abajo) únicamente hasta esa posición. En ese punto el río discurría
entre varias colinas excavadas por su cauce, aisladas entre sí por
valles que el Tíber inundaba en sus crecidas, lo que convertía la zona
en pantanosa, y por lo que la población de agricultores y ganaderos fue en su origen muy reducida.2
Este punto estratégico presentaba una ubicación fácil de defender
respecto a la amplia llanura fértil que rodeaba el lugar, protegido como
estaba por el Palatino y las otras colinas que lo rodeaban y, además,
era un cruce destacado en las rutas comerciales del Lacio central, y entre Etruria y Campania. Todos estos factores fueron los que a la larga contribuyeron al éxito y a la fortaleza de la ciudad.
El origen étnico de la ciudad hay que remontarlo a la fusión de las tribus latinas de la aldea del Germal (Roma quadrata) con los sabinos del Viminal y el Quirinal, creando así la Liga de Septimontium o Septimoncial (Liga de los siete montes), una confederación religiosa preurbana de clara influencia etrusca, el poder hegemónico de Italia en esta época. El nombre de la ciudad podría remontarse hasta la gens etrusca Ruma, si bien existen otras teorías al respecto.
Problemática histórica de la monarquía romana
Las crónicas tradicionales de la historia romana, que han llegado hasta la actualidad a través de autores clásicos como Tito Livio, Plutarco, Virgilio, Dionisio de Halicarnasoy otros, cuentan que en los primeros siglos de la vida de Roma hubo una
sucesión de siete reyes. La cronología tradicional, narrada por Varrón,
arroja la cifra de 243 años de duración total para estos reinados, es
decir, un promedio de 35 años por reinado (mucho mayor que el de
cualquier dinastía documentada), aunque ha sido desestimada actualmente,
desde los trabajos de Barthold Georg Niebuhr. Los galos, liderados por Breno, saquearon Roma tras su victoria en la batalla de Alia en el 390 a. C. (Polibio da la fecha del 387 a. C.),
de forma que todos los registros históricos de la ciudad resultaron
destruidos, incluyendo aquellos de las fases más antiguas, por lo que
las fuentes posteriores han de tomarse con cautela.3
Las crónicas tradicionales analizan las evidencias arqueológicas de los
inicios de Roma, que, no obstante, coinciden en señalar su poblamiento a
mediados del siglo VIII a. C.
En algún momento desconocido de la etapa monárquica de su historia,
Roma cayó bajo el control de los reyes etruscos. Los reinados de los
primeros monarcas son bastante sospechosos, debido a la larga duración
media de los mismos y al hecho añadido de que algunos parecen estar
redondeados en torno a los 40 años de duración. Este curioso dato, que
incluso destaca más comparado con los reinados de la actualidad en que
la esperanza de vida
es mayor, quedaba explicado en las tradiciones romanas debido a que la
mayoría de los reyes habían sido cuñados de su predecesor. El arqueólogo
Andrea Carandini es uno de los escasos académicos contemporáneos que
acepta a Rómulo y Remo como personajes históricos, basado en el
descubrimiento en 1988 de una antigua muralla en la ladera norte de la Colina Capitolina en Roma. Carandini fecha la estructura a mediados del siglo VIII a.C. y la denomina Murus Romuli.4
Theodor Mommsen incluso pone en duda el dominio etrusco. Según este,5
es poco probable que Roma estuviese nunca controlada por reyes
etruscos, sino que en todo caso se trataría de alguna familia de origen
etrusco que accedió a la realeza, pero sin que ello supusiera que Roma o
las ciudades de la liga latina pasaran a formar parte del dominio
etrusco. Esta hipótesis, cuya única base es la leyenda, resulta muy
difícil de justificar según los datos de la filología y la arqueología.
Características
Antes de su etapa republicana, Roma fue una monarquía gobernada por reyes (en latín, rex, pl. reges).Todos los reyes, excepto Rómulo (por haber sido el fundador de la
ciudad), fueron elegidos por la gente de Roma para gobernar de forma
vitalicia, y ninguno de ellos usó la fuerza militar para acceder al
trono. Aunque no hay referencias sobre la línea hereditaria de los
primeros cuatro reyes, a partir del quinto rey, Tarquinio Prisco,
la línea de sucesión fluía a través de las mujeres de la realeza. En
consecuencia, los historiadores antiguos afirman que el rey era elegido
por sus virtudes y no por su ascendencia.
Los historiadores clásicos de Roma hacen difícil la determinación de
los poderes del rey, ya que refieren que el monarca posee los mismos
poderes de los cónsules.
Algunos escritores modernos creen que el poder supremo de Roma residía
en las manos del pueblo, y el rey sólo era la cabeza ejecutiva del Senado romano, aunque otros creen que el rey poseía los poderes de soberanía y el Senado tenía correcciones menores sobre sus poderes.
Lo que se conoce con certeza es que sólo el rey poseía el derecho de auspicium, la capacidad para interpretar los designios de los dioses en nombre de Roma como el jefe de augures,
de forma que ningún negocio público podía realizarse sin la voluntad de
los dioses, dada a conocer mediante los auspicios. El rey era por tanto
reconocido por el pueblo como la cabeza de la religión nacional, el
jefe ejecutivo religioso y el mediador ante los dioses, por lo cual era
reverenciado con temor religioso. Tenía el poder de controlar el calendario romano,
dirigir las ceremonias y designar a los cargos religiosos menores. Fue
Rómulo quien instituyó el cuerpo de augures, siendo él mismo reconocido
como el más destacado entre todos ellos, de la misma forma que Numa Pompilio instituyó los pontífices, atribuyéndosele la creación del dogma religioso de Roma.
Más allá de su autoridad religiosa, el rey era investido con la autoridad militar y judicial suprema mediante el uso del imperium. El imperium del rey era vitalicio y siempre lo protegía de ser llevado a juicio por sus acciones. Al ser el único dueño del imperium de Roma en esta época, el rey poseía autoridad militar indiscutible como comandante en jefe de todas las legiones romanas. De la misma forma, las leyes que salvaguardaban a los ciudadanos de los abusos cometidos por los magistrados con imperium aún no existían durante la etapa monárquica.
El imperium del rey le otorgaba tanto poderes militares como
la capacidad de emitir juicios legales en todos los casos, al ser el
jefe judicial de Roma. Aunque podía designar pontífices para que
actuasen como jueces menores en algunos casos, sólo él tenía la
autoridad suprema en todos los casos expuestos ante él, tanto civiles
como criminales, tanto en tiempo de guerra como de paz. Un consejo
asistía al rey durante todos los juicios, aunque sin poder efectivo para
controlar las decisiones del monarca. Mientras algunos autores
sostenían que no había apelación posible a las decisiones del rey, otros
opinaban que cualquier propuesta de apelación podía ser llevada ante el
rey por un patricio, mediante la reunión de la Asamblea de la Curia.
Otro de los poderes del rey era la capacidad para designar o nombrar cargos u oficios, entre ellos el de tribunus celerum que ejercía tanto de tribuno de los Ramnes (romanos), como de comandante de la guardia personal del rey, un cargo equiparable al de prefecto del pretorio existente durante el Imperio romano.
Este cargo era el segundo al mando tras el propio monarca, y poseía la
potestad de convocar la Asamblea de la Curia y dictar leyes sobre ella.
El tribunus celerum debía abandonar su mandato a la muerte del monarca.
Otro cargo designado por el rey era el prefecto urbano,
que actuaba como el guardián de la ciudad. Cuando el rey se hallaba
ausente de Roma, este cargo recibía todos los poderes y capacidades del
rey, hasta el punto de acaparar el imperium mientras se hallase
dentro de la ciudad. Otro privilegio exclusivo del rey era el de
designar a los patricios para que actuasen como senadores en el Senado.
Bajo el gobierno de los reyes, el Senado y la Asamblea de la Curia
tenían en verdad poco poder y autoridad. No eran instituciones
independientes, en el sentido de que sólo podían reunirse, y de forma
conjunta, por orden del rey, y sólo podían discutir los asuntos de
estado que el rey había expuesto previamente. Mientras que la Asamblea
curiada tenía al menos el poder de aprobar leyes cuando el rey así lo
concedía, el Senado era tan sólo un consejo de honor del rey. Podía
aconsejar al rey sobre sus actos, pero no imponerle sus opiniones. La
única ocasión en que el rey debía contar expresamente con la aprobación
del Senado era en caso de declarar la guerra a una nación extranjera.
Las insignias y honores de los reyes de Roma consistían en 12 lictores portando las fasces que contenían hachas, el derecho a sentarse sobre la silla curul, la Toga Picta púrpura, calzado rojo, y diadema plateada sobre la cabeza. De todos estos distintivos, el más destacado era la toga púrpura.
La elección del rey
Una vez que el rey fallecía, Roma entraba en un periodo de interregnum. El Senado podía congregar y designar un interrex durante un corto periodo (normalmente, menos de un año) para poder mantener los auspicia sagrados mientras el trono estuviera vacante; en vez de nombrar un sólo interrex, el Senado nombraba varios que se sucedían en el tiempo hasta que se nombraba a un nuevo monarca. Cuando el interrexdesignaba a un candidato para ostentar la diadema real, presentaba al
mismo ante el Senado, el cual examinaba al candidato y, si aprobaba su
candidatura, el interregno debía congregar a la Asamblea curiada y
servir como su presidente durante la elección del rey. Esta institución
pasó a la primera etapa de la República, cuando la monarquía fue abolida
con la expulsión de Tarquinio el Soberbio, y entraba en acción cuando
los cónsules morían durante el ejercicio de su cargo antes de poder
celebrar las elecciones consulares.
Una vez propuesto a la Asamblea curiada, el pueblo romano podía
aceptar o rechazar al candidato. Si aceptaba, el rey electo aún no podía
asumir el trono de forma inmediata, sino que debían sucederse otros dos
pasos más antes de ser investido con la autoridad y el poder reales. En
primer lugar, debía obtener la aquiescencia divina, siendo convocados
los dioses mediante los auspicios, ya que el rey había de ser el sumo
sacerdote de Roma. Esta ceremonia era dirigida por un augur,
quien conducía al rey electo hasta la ciudadela, donde el augur sentaba
al rey en un sitial de piedra, mientras el pueblo esperaba a sus pies.
Si era encontrado digno para el reinado, el augur anunciaba que los
dioses habían mostrado señales favorables, confirmando de esta forma el
carácter sagrado del rey.
El segundo paso que debía llevarse a cabo era la concesión del imperium
al nuevo rey. El anterior voto de la Asamblea curiada sólo había
determinado quién podía ser rey, y no era válido para otorgar los
poderes precisos del rey sobre el candidato electo. Por tanto, el mismo
rey proponía a la Asamblea curiada una ley (lex curiata de imperio) por la cual obtenía el imperium,
que era concedido al monarca mediante el voto favorable de la misma. La
razón para este doble voto de la Asamblea curiada no está muy clara. El
imperium sólo podía ser conferido a la persona que los dioses
habían hallado favorable, siendo por tanto necesario determinar primero
quién había de ser la persona que era capaz de obtener el imperium, y cuando los dioses se mostrasen favorables al candidato, habría de concedérsele el imperium mediante un voto especial.
En teoría, el pueblo romano era quien elegía a su líder, si bien el
Senado tenía casi todo el control sobre el proceso electoral.
Reyes de Roma
Rómulo (753-717 a. C.)
Rómulo y Remo bajo la Loba Capitolina.
Tras la fundación de la urbe, Rómulo invitó a criminales, esclavos
huidos y exiliados para darles asilo en la nueva ciudad, llegando así a
poblar cinco de las siete colinas de Roma. Para conseguir esposas a sus
ciudadanos, Rómulo invitó a los sabinos a un festival, donde raptó a las mujeres sabinas y las llevó a Roma.8 Luego de la consiguiente guerra con los sabinos, Rómulo unió a los sabinos y a los romanos bajo el gobierno de una diarquía junto con el líder sabino Tito Tacio.9
Rómulo dividió a la población de Roma entre hombres fuertes y
aquellos no aptos para combatir. Los combatientes constituyeron las
primeras legiones romanas, mientras que el resto se convirtieron en los plebeyos de Roma, y de todos ellos, Rómulo seleccionó a 100 de los hombres de más alto linaje como senadores.10 Estos hombres fueron llamados Patres,
y sus descendientes serían los patricios, la nobleza romana. Tras la
unión entre romanos y sabinos, Rómulo agregó otros 100 hombres al
Senado.11
También, bajo el reinado de Rómulo, se estableció la institución de los augures como parte de la religión romana, así como la Comitia Curiata. Rómulo dividió a la gente de Roma en tres tribus: romanos (ramnes), sabinos (titios) y el resto (luceres). Cada tribu elegía a diez coviriae (curias, comunidad de varones), aportando además 100 caballeros y 10 centurias de infantes
cada una, conformando así la primera legión de 300 jinetes y
3000 infantes. Ocasionalmente podía convocarse una segunda legión en
caso de urgencia.11
Después de 36 años de reinado, Rómulo había librado numerosas guerras, extendiendo la influencia de Roma por todo el Lacio
y otras áreas circundantes. Pronto sería recordado como el primer gran
conquistador, así como uno de los hombres más devotos, de la historia de
Roma. Tras su muerte a los 54 años de edad, fue divinizado como el dios
de la guerra Quirino, honrado no sólo como uno de los tres dioses principales de Roma, sino también como la propia ciudad de Roma divinizada.12
Numa Pompilio (716-674 a. C.)
Tras la muerte de Rómulo, el reinado de la ciudad recayó sobre el sabino Numa Pompilio.Si bien en un principio no deseaba aceptar la dignidad real, su padre
le convenció para que aceptara el cargo, para servir así a los dioses.13 Recordado por su sabiduría, su reinado estuvo marcado por la paz y la prosperidad.14
Numa reformó el calendario romano, ajustándolo para el año solar y lunar, añadiendo además los meses de enero y febrero hasta completar los doce meses del nuevo calendario.15 Instituyó numerosos rituales religiosos romanos, como el de los salii, designando además un flamen maioris como sacerdote supremo de Quirino, el flamen Quirinalis.
Organizó el territorio circundante de Roma en distritos, para una mejor
administración, y repartió las tierras conquistadas por Rómulo entre
los ciudadanos, a la vez que se le atribuye la primera organización de
la ciudad en gremios u oficios.16
Numa fue recordado como el más religioso de todos los reyes, por
encima incluso del propio Rómulo. Bajo su reinado se erigieron templos a
Vesta y Jano, se consagró un altar en el Capitolio al dios de las fronteras Terminus, y se organizaron los flamines, las vírgenes vestales de Roma y los pontífices, así como el Collegium Pontificum.17 La tradición cuenta que durante el gobierno de Numa un escudo de Júpiter
cayó desde el cielo, con el destino de Roma escrito en él. El rey
ordenó hacer once copias del mismo, que fueron reverenciadas como
sagradas por los romanos.18
Como hombre bondadoso y amante de la paz, Numa sembró ideas de piedad
y de justicia en la mentalidad romana. Durante su reinado, las puertas
del templo de Jano estuvieron siempre cerradas, como muestra de que no
había emprendido ninguna guerra a lo largo de su mandato.19 Tras 43 años de reinado, la muerte de Numa ocurrió de forma pacífica y natural.20
Tulio Hostilio (673-642 a. C.)
Hijo de Hersilia (que llegó a ser esposa de Rómulo) y Hostio Hostilio, Tulio Hostilio fue muy parecido a Rómulo en cuanto a su carácter guerrero,21 y completamente opuesto a Numa debido a su falta de atención hacia los dioses. Tulio fomentó varias guerras contra Alba Longa, Fidenas y Veyes,de forma que Roma obtuvo así nuevos territorios y mayor poder. Fue
durante el reinado de Tulio cuando Alba Longa fue completamente
destruida, siendo toda su población esclavizada y enviada a Roma. De
esta forma, Roma se impuso a su ciudad materna como el poder hegemónico
del Lacio.22
Tanto deseaba Tulio nuevas guerras que incluso fomentó otro conflicto
contra los sabinos, de forma que puede decirse que fue durante su
reinado cuando el pueblo romano adquirió los deseos de nuevas conquistas
a costa de la paz. El rey sostuvo tantas guerras que descuidó la
atención a las divinidades, por lo cual, según sostiene la leyenda, una plaga se abatió sobre Roma, hallándose el propio rey entre los afectados. Cuando Tulio solicitó la ayuda de Júpiter, el dios respondió con un rayo que redujo a cenizas tanto al monarca como a su residencia.
A pesar de su naturaleza beligerante, Tulio Hostilio seleccionó a un tercer grupo de individuos que llegaron a pertenecer a la clase
patricial de Roma, elegidos de entre todos aquellos que habían llegado a
Roma buscando asilo y una nueva vida. También erigió un nuevo edificio
para albergar al Senado, la Curia, que existió durante cinco siglos tras la muerte del rey, cuyo reinado llegó a su fin tras 31 años de duración.23
Anco Marcio (641-617 a. C.)
Crecimiento de la antigua Roma.
y, como su abuelo, apenas extendió los límites de Roma, luchando tan
sólo en defensa de los territorios romanos cuando fue preciso. Fue quien
construyó la primera prisión romana en la colina del Capitolio.
Durante su reinado se fortificó el Janículo, en la ribera occidental del Tíber,
para así brindar mayor protección a la ciudad por ese flanco,
construyéndose asimismo el primer puente sobre el río. Otras de las
obras del rey fue la construcción del puerto romano de Ostia en la costa del Tirreno, así como las primeras factorías de salazón, aprovechando la ruta tradicional del comercio de sal (la Vía Salaria)
que abastecía a los ganaderos sabinos. El tamaño de la ciudad se
incrementó gracias a la diplomacia ejercida por Anco, que permitió la
unión pacífica de varias aldeas menores en alianza con Roma. Gracias a
este método, consiguió el control de los latinos, realojándolos en el
Aventino, y consolidando así la clase plebeya de Roma.
Tras 24 años de reinado murió posiblemente de muerte natural, como su
abuelo antes que él, siendo recordado como uno de los grandes pontífices de Roma. Fue el último de los reyes latino-sabinos de Roma.
Tarquinio Prisco (616-578 a. C.)
Tarquinio Prisco fue el quinto rey de Roma, y el primero de origen etrusco, presumiblemente de ascendencia corintia.Tras emigrar a Roma, obtuvo el favor de Anco, quien lo adoptó como su
hijo. Al ascender al trono, libró varias guerras victoriosas contra
sabinos y etruscos, doblando así el tamaño de Roma y obteniendo grandes
tesoros para la ciudad.
Una de sus primeras reformas fue añadir 100 nuevos miembros al Senado
procedentes de las tribus etruscas conquistadas, por lo que el número
de senadores ascendió a un total de 300. También amplió el ejército,
duplicando el número de efectivos hasta 6000 infantes y 600 jinetes.24
Utilizó el gran botín obtenido en sus campañas militares para construir
grandes monumentos en Roma. Entre estas obras destaca el gran sistema
de alcantarillado de la ciudad, la Cloaca Máxima,
cuyo fin fue drenar las aguas de un pequeño arroyo del Tíber que solían
estancarse en los valles situados entre las colinas de Roma. En el
lugar de las antiguas marismas, Prisco inició la construcción del Foro Romano. Otra de las innovaciones del rey fue la creación de los Juegos Romanos.
El más célebre de sus proyectos de construcción fue el Circo Máximo,
un gran estadio que albergaba carreras de caballos, que es hasta la
fecha el mayor de todos los erigidos en el mundo. Prisco continuó el
Circo Máximo con la construcción de un templo-fortaleza sobre la colina
del Capitolio, consagrado al dios Júpiter. Desgraciadamente, fue asesinado tras 38 años de reinado por los hijos de su predecesor, Anco Marcio,
antes incluso de que el templo estuviera acabado. Su reinado es
recordado además por haber introducido los símbolos militares romanos y
los cargos civiles, así como por la celebración del primer triunfo.
Servio Tulio (578-534 a. C.)
Las cuatro regiones de Roma establecidas por Servio Tulio.
le sucedió en el trono, siendo el segundo rey de origen etrusco que
gobernaba Roma. Como su suegro anteriormente, Servio libró varias
guerras victoriosas contra los etruscos. Utilizó el botín obtenido en
sus campañas para erigir las primeras murallas que cercaran las siete colinas romanas sobre el pomerium, las llamadas murallas servianas. También realizó cambios en la organización del ejército romano.
Alcanzó renombre por desarrollar una nueva constitución para los romanos, con mayor atención a las clases ciudadanas. Instituyó el primer censo de la historia, dividiendo a las gentes de Roma en cinco clases económicas, creando además la Asamblea centuriada.
Utilizó asimismo el censo para dividir la ciudad en cuatro tribus
urbanas, basadas en su ubicación espacial dentro de la ciudad,
estableciendo la Asamblea tribal. Su reinado también destacó por la edificación del templo de Diana en la colina del Aventino.
Las reformas de Servio supusieron un gran cambio en la vida romana:
el derecho a voto fue establecido con base en la riqueza económica, por
lo cual gran parte del poder político quedó reservado a las élites
romanas. Sin embargo, con el tiempo Servio favoreció gradualmente a las
clases más desfavorecidas, para obtener de esta forma un mayor apoyo de
entre los plebeyos, por lo cual su legislación puede definirse como
insatisfactoria para la clase patricial. El largo reinado de 44 años de
Servio Tulio finalizó con su asesinato en una conspiración urdida por su
propia hija Tulia y su marido Tarquinio, su sucesor en el trono.
Tarquinio el Soberbio (534-509 a. C.)
El séptimo y último rey de Roma fue Tarquinio el Soberbio.Hijo de Prisco y yerno de Servio, Tarquinio también era de origen
etrusco. Fue durante su reinado cuando los etruscos alcanzaron la
cúspide de su poder. Tarquinio usó la violencia, el asesinato y el
terror para mantener el control sobre Roma como ningún rey anterior los
había utilizado, derogando incluso muchas reformas constitucionales que
habían establecido sus predecesores. Su mejor obra para Roma fue la
finalización del templo a Júpiter, iniciado por su padre Prisco.
Tarquinio abolió y destruyó todos los santuarios y altares sabinos de la Roca Tarpeya, enfureciendo de esta forma al pueblo romano. El punto crucial de su tiránico reinado sucedió cuando permitió la violación de Lucrecia, una patricia romana, por parte de su propio hijo Sexto. Un pariente de Lucrecia y sobrino del rey, Lucio Junio Bruto (antepasado de Marco Junio Bruto), convocó al Senado, que decidió la expulsión de Tarquinio en el año 510 a. C. Tarquinio pudo haber recibido entonces la ayuda de Lars Porsena, quien no obstante ocupó Roma para su propio beneficio. Tarquinio huyó entonces a la ciudad de Túsculo y posteriormente a Cumas, donde moriría en el año 495 a. C.25 Esta expulsión supuso el fin de la influencia etrusca tanto en Roma como en el Lacio, y el establecimiento de una constitución republicana.26
Tras la expulsión de Tarquinio, el Senado decidió abolir la monarquía, convirtiendo a Roma en una república en el año 509 a. C. Lucio Junio Bruto y Lucio Tarquinio Colatino, sobrino de Tarquinio y viudo de Lucrecia, se convirtieron en los primeros cónsules
del nuevo gobierno de Roma, el que a la larga lograría la conquista de
casi todo el mundo mediterráneo, y que perduró durante casi quinientos
años hasta la ascensión de Julio César y César Augusto.
Cargos públicos tras la monarquía
Para sustituir el liderazgo de los reyes, se creó expresamente un nuevo cargo con el título de pretor (praetor, con el significado de "líder"), que en el año 305 a. C. fue cambiado a cónsul.Inicialmente, el cónsul poseía todos los poderes que antaño pertenecían
al rey, compartidos con otro colega consular. Sus mandatos eran
anuales, y cada cónsul podía vetar las actuaciones o decisiones de su colega.
Posteriormente, los poderes de los cónsules fueron divididos,
añadiendo nuevas magistraturas que acapararon distintos poderes menores
de los originales del rey. Las primeras de ellas fueron las de pretor, que reunía las potestades judiciales de los cónsules, y la de censor, que poseía el poder de controlar el censo.
Nueve años después de la expulsión de Tarquinio el Soberbio, los romanos crearon la magistratura de dictador,
al cual se le otorgaba la autoridad completa sobre todos los asuntos
romanos, tanto civiles como militares, no existiendo apelación alguna
ante sus decisiones. Este poder era tan absoluto que los romanos sólo se
atrevían a designar un dictador en tiempos de extrema urgencia, y
siendo su mandato de tan sólo seis meses de duración.
Los poderes religiosos del rey fueron transferidos a dos nuevos cargos, el rex sacrorum y el pontifex maximus. El primero era el más alto cargo religioso de iure de la República, siendo su única tarea la de oficiar el sacrificio anual a Júpiter, un privilegio anteriormente reservado a la figura del monarca. Sin embargo, el pontifex maximus (o "máximo responsable del puente sobre el río Tíber") era el cargo religioso más importante de facto, y quien poseía la mayor parte de la autoridad religiosa del rey. Tenía el poder de convocar a todas las vírgenes vestales, flamines, pontífices e incluso al rex sacrorum. Este último cargo desaparecería finalmente a principios del siglo I a. C., recayendo sus escasas competencias en la figura del pontifex maximus.
La vuelta al sistema monárquico
Con la ascensión al poder de Julio César y su hijo adoptivo César Augusto se asiste a la paulatina restauración del poder real. Julio César fue elegido pontifex maximus y dictador vitalicio, lo que en la práctica le confería mayores poderes que los antiguos reyes. También usaba calzado rojo, y Marco Antonio llegó a ofrecerle una diadema públicamente, aunque la rechazó con vehemencia.Julio César fue asesinado en los idus de marzo del 44 a. C. Durante el periodo entre el 28 y el 12 a. C., Augusto obtuvo los poderes tribunicios, junto a los cargos de pontifex maximus y princeps senatus, convirtiéndose en un monarca de facto. Éste fue el inicio del Principado, aunque las instituciones de la República continuaron existiendo como tales hasta el Dominado. Incluso en la era bizantina, el Emperador compartía el título de cónsul con otro cónsul.
Véase también
- Constitución de la Monarquía Romana
- Latinos
- Historia de las instituciones en la antigüedad
- Historia de la República Romana (c. 509 a. C. hasta 44 a. C.)
- Historia del Imperio Romano (c. 27 a. C. hasta 476 d. C.)
Referencias
- Cary, M.; Scullard, H. H.: A History of Rome (pág. 55). 3.ª edición, 1979. ISBN 0-312-38395-9.
Bibliografía
- Bravo, Gonzalo. (1998). Historia de la Roma antigua. Colección "El libro universitario. Materiales". Madrid: Alianza. ISBN 84-206-5732-8 e ISBN 978-84-206-5732-5.
- Cornell, T. J. (1999). Los orígenes de Roma. c. 1000-264 a. C. Crítica. ISBN 9788474239117. Traducido por Teófilo de Lozoya
- Livio, Tito. (1969). La monarquía romana. Madrid: Aguilar. ISBN 84-03-17025-4 e ISBN 978-84-03-17025-4.
- Martínez-Pinna, Jorge (2001). «Los Reyes de Roma entre la leyenda y la historia». Gerion (19): 689-707.
- Mommsen, Theodor (2005): Historia de Roma. Vol I: Desde la fundación de Roma hasta la caída de los Reyes. Barcelona: RBA Coleccionables. ISBN 978-84-473-3998-3.
- Plácido, D.; Alvar, J. y González, C. (1991): La formación de los estados en el Mediterráneo occidental. Madrid: Síntesis. ISBN 84-7738-104-6
- Roldán, J.M. (1995): La República Romana Historia de Roma, Tomo I. Madrid: Cátedra. ISBN 84-376-0307-2
Enlaces externos
Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Monarquía romana. - Monarquía romana en Monografias.com
- La monarquía etrusca
- Apiano: De los reyes de los romanos.
- Texto inglés, con índice electrónico, en el Proyecto Perseus. En la parte superior derecha se encuentran los rótulos activos "focus" (para cambiar al texto griego) y "load" (para el texto bilingüe).
Otros proyectos
Tito Livio, Ab Urbe condita libri I, 1.14:
De ahí en adelante, ambos monarcas ejercieron el poder real no sólo en común, sino en concordia
Plutarco, Vidas paralelas «Rómulo» 29:
así que a Rómulo, como muy marcial o
invicto, se le llamó Quirino; y hay un templo suyo en el monte que de su
nombre se ha llamado Quirinal (...) Dícese, finalmente, que Rómulo
desapareció de entre los hombres a los cincuenta y cuatro años de edad, y
a los treinta y ocho de su reinado.
Tito Livio, Ab Urbe condita libri I, 1.19
Tito Livio, Ab Urbe condita libri I, 1.19
Plutarco, Vidas paralelas «Numa Pompilio» 21
Dionisio III, 1-36
Niebuhr, Historia de Roma I, págs. 296-298, 346-352
Cicerón, De Re publica II, 17

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