Ezequías rey de Judá, 2 Reyes 18-20

Rey Ezequías era el 13o Rey de Judá.

Un rey bueno en los ojos de Dios.

Ezequías significa que: el Jah es la fuerza.


Lectura de la Biblia:

Ezequías rey de Judá

1

Aconteció que en el tercer año de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, Comenzó a reinar Ezequías hijo de Acaz, rey de Judá.

2

Tenía 25 años cuando Comenzó a reinar, y Reinó 29 años en Jerusalén. El nombre de su madre era Abi hija de Zacarías.

3

El hizo lo recto ante los ojos de Jehovah, conforme a todas las cosas que Había hecho su padre David.

4

Quitó los lugares altos, Rompió las piedras rituales, Cortó los
árboles rituales de Asera e hizo pedazos la serpiente de bronce que
Había hecho Moisés, porque hasta aquel entonces los hijos de Israel le
quemaban incienso. Y la Llamó Nejustán.

5

Ezequías puso su esperanza en Jehovah Dios de Israel. Ni antes ni
después de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá,

6

porque fue fiel a Jehovah y no se Apartó de él, sino que Guardó los mandamientos que Jehovah Había mandado a Moisés.

7

Jehovah estaba con él, y tuvo éxito en todas las cosas que Emprendió. Se Rebeló contra el rey de Asiria y Dejó de servirle.

8

Derrotó a los filisteos hasta Gaza y sus territorios, desde las torres de los centinelas hasta la ciudad fortificada.

9

Aconteció en el cuarto año del rey Ezequías, que era el séptimo año
de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, que Salmanazar, rey de Asiria,
Subió contra Samaria y la Sitió.

10

La tomaron al cabo de tres años; es decir, Samaria fue tomada en el
sexto año de Ezequías, que era el noveno año de Oseas, rey de Israel.

11

El rey de Asiria Llevó cautivos a los israelitas a Asiria y los puso
en Halaj y en el Habor, Río de Gozán, y en las ciudades de los medos;

12

por cuanto no obedecieron la voz de Jehovah su Dios, sino que
quebrantaron su pacto. No escucharon ni pusieron por obra todas las
cosas que Había mandado Moisés, siervo de Jehovah.

13

En el año 14 del rey Ezequías Subió Senaquerib, rey de Asiria, contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las Tomó.

14

Entonces Ezequías, rey de Judá, Envió a decir al rey de Asiria, en
Laquis: “Yo he fallado. Apártate de Mí, y pagaré lo que me impongas.” El
rey de Asiria impuso a Ezequías, rey de Judá, 300 talentos de plata y
30 talentos de oro.

15

Entonces le dio Ezequías toda la plata que se hallaba en la casa de Jehovah y en los tesoros de la casa del rey.

16

En aquel tiempo Ezequías Desmanteló las puertas del templo de
Jehovah y sus marcos, que el mismo Ezequías, rey de Judá, Había
recubierto de oro, y se los dio al rey de Asiria.


Senaqueríb Amenaza Jerusalén

17

Después el rey de Asiria Envió al Tartán, al Rabsaris y al Rabsaces,
con un poderoso ejército, desde Laquis al rey Ezequías, en Jerusalén.
Subieron y llegaron a Jerusalén. Y habiendo subido y llegado, se
detuvieron junto al acueducto del estanque de arriba, que Está en el
camino del Campo del Lavador.

18

Luego llamaron al rey, y salieron hacia ellos Eliaquim hijo de
Hilquías, el administrador del palacio; Sebna, el escriba; y Jóaj hijo
de Asaf, el cronista.

19

Entonces les dijo el Rabsaces: –Decid a Ezequías que Así ha dicho el
gran rey, el rey de Asiria: “¿Qué confianza es esa en que Confías?

20

Tú has dicho tener plan y Poderío para la guerra, pero Sólo son
palabras de labios. Pero ahora, ¿en quién Confías para que te hayas
rebelado contra Mí?

21

He Aquí que ahora Tú Confías en Egipto, en ese Bastón de caña
cascada, que a cualquiera que se apoye sobre ella, le Entrará por la
mano y se la Atravesará. Así es el Faraón, rey de Egipto, para todos los
que Confían en él.

22

Pero si me Decís: ‘Confiamos en Jehovah nuestro Dios’, ¿no es éste
aquel cuyos lugares altos y cuyos altares ha quitado Ezequías, y ha
dicho a Judá y a Jerusalén: ‘Delante de este altar adoraréis en
Jerusalén’?”

23

Ahora pues, comprométete con mi señor, el rey de Asiria, y yo te
daré 2.000 caballos, si acaso Tú puedes proveer quienes cabalguen sobre
ellos.

24

¿Cómo Podrás resistir a un oficial de uno de los Más insignificantes
servidores de mi señor, confiando en Egipto por carros y jinetes?

25

Y ahora, ¿acaso he subido contra este lugar para destruirlo sin que
haya intervenido Jehovah? Jehovah me ha dicho: “Sube contra esa tierra y
Destrúyela.”

26

Entonces Eliaquim hijo de Hilquías, Sebna y Jóaj dijeron al
Rabsaces: –Por favor, habla a tus siervos en arameo, porque nosotros lo
entendemos. No hables con nosotros en hebreo, a Oídos del pueblo que
Está sobre la muralla.

27

Pero el Rabsaces les dijo: –¿Acaso me ha enviado mi señor para decir
estas palabras Sólo a tu señor y a ti? ¿No les concierne también a los
hombres que Están sobre la muralla, quienes, como vosotros, han de comer
sus propios excrementos y beber su propia orina?

28

Entonces el Rabsaces se puso de pie, Gritó a gran voz en hebreo y
Habló diciendo: –¡Oíd la palabra del gran rey, el rey de Asiria!

29

Así ha dicho el rey: “No os engañe Ezequías, porque él no os Podrá librar de mi mano.

30

Tampoco os haga confiar Ezequías en Jehovah, diciendo: ‘Ciertamente
Jehovah nos Librará, y esta ciudad no Será entregada en mano del rey de
Asiria.'”

31

¡No escuchéis a Ezequías! Porque Así ha dicho el rey de Asiria:
“Haced la paz conmigo y Rendíos a Mí. Y Comerá cada uno de su vid y de
su higuera, y Beberá cada uno de las aguas de su pozo,

32

hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra
de grano y de vino, tierra de pan y de viñas, tierra de aceite de olivo y
de miel. Así viviréis y no moriréis. No escuchéis a Ezequías, porque os
engaña diciendo: ‘Jehovah nos Librará.’

33

¿Acaso alguno de los dioses de las naciones Libró su tierra de la mano del rey de Asiria?

34

¿Dónde Están los dioses de Hamat y de Arfad? ¿Dónde Están los dioses
de Sefarvaim, de Hena y de Ivá? ¿Acaso libraron éstos a Samaria de mi
mano?

35

¿Cuáles de entre todos los dioses de estas tierras libraron sus
tierras de mi mano, para que Jehovah libre a Jerusalén de mi mano?”

36

Pero el pueblo Calló y no le Respondió ni una palabra, porque Había una orden del rey que Decía: “No le Respondáis.”

37

Entonces Eliaquim hijo de Hilquías, el administrador del palacio;
Sebna, el escriba; y Jóaj hijo de Asaf, el cronista, fueron a Ezequías
con sus vestiduras rasgadas, y le declararon las palabras del Rabsaces.


2 Reyes 19

La Liberación de Jerusalén Pronosticada

1

Aconteció que cuando el rey Ezequías lo Oyó, Rasgó sus vestiduras, y cubierto de cilicio Entró en la casa de Jehovah.

2

Luego Envió, cubiertos de cilicio, a Eliaquim el administrador del
palacio, a Sebna el escriba y a los ancianos de los sacerdotes a donde
estaba el profeta Isaías hijo de Amoz.

3

Y le dijeron: –Así ha dicho Ezequías: “Este Día es Día de angustia,
de Reprensión y de vergüenza; porque los hijos Están a punto de nacer,
pero no hay fuerzas para dar a luz.

4

Quizás Jehovah tu Dios Habrá escuchado todas las palabras del
Rabsaces, al cual ha enviado su señor, el rey de Asiria, para afrentar
al Dios vivo; y le Reprenderá a causa de las palabras que Jehovah tu
Dios ha escuchado. Eleva, pues, una Oración por el remanente que Aún
queda.”

5

Fueron, pues, a Isaías los servidores del rey Ezequías,

6

e Isaías les dijo: –Así diréis a vuestro señor: “Así ha dicho
Jehovah: ‘No temas por las palabras que has Oído, con las que me han
injuriado los criados del rey de Asiria.

7

He Aquí, yo pondré en él un Espíritu, y Oirá un rumor y se Volverá a su tierra. Y haré que en su tierra caiga a espada.'”

8

Cuando el Rabsaces Oyó que el rey de Asiria Había partido de Laquis, Regresó y Halló al rey combatiendo contra Libna.

9

Luego el rey Oyó hablar acerca de Tirhaca, rey de Etiopía: “He Aquí
que él ha salido para combatir contra ti.” Entonces Volvió a enviar
mensajeros a Ezequías, diciendo:

10

“Así diréis a Ezequías, rey de Judá: ‘No te engañe tu dios, en quien
Tú Confías, al decirte que Jerusalén no Será entregada en mano del rey
de Asiria.

11

He Aquí, Tú has Oído lo que los reyes de Asiria han hecho a todos
los Países, destruyéndolos por completo. ¿Y Serás librado Tú?

12

¿Acaso los dioses de las naciones, que mis padres destruyeron,
libraron a Gozán, a Harán, a Resef y a los hijos de Edén que estaban en
Telasar?

13

¿Dónde Están el rey de Hamat, el rey de Arfad y el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Ivá?'”


Oración de Ezequías

14

Entonces Ezequías Tomó la carta de mano de los mensajeros, y la
Leyó. Luego Ezequías Subió a la casa de Jehovah, y la Extendió delante
de Jehovah.

15

Y Ezequías Oró delante de Jehovah y dijo: “Oh Jehovah Dios de
Israel, que tienes tu trono entre los querubines: Sólo Tú eres el Dios
de todos los reinos de la tierra; Tú has hecho los cielos y la tierra.

16

Inclina, oh Jehovah, tu Oído y escucha; abre, oh Jehovah, tus ojos y
mira. Escucha las palabras que Senaquerib ha mandado decir para
afrentar al Dios vivo.


17

Es verdad, oh Jehovah, que los reyes de Asiria han destruido las naciones y sus tierras,

18

y que han entregado al fuego sus dioses y los destruyeron; porque
éstos no eran dioses, sino obra de manos de hombre, de madera y de
piedra.

19

Ahora pues, oh Jehovah, Dios nuestro, por favor, Sálvanos de su
mano, para que todos los reinos de la tierra conozcan que Sólo Tú, oh
Jehovah, eres Dios.”


Profecia de Isaías por la caida de Senaquerib

20

Entonces Isaías hijo de Amoz Mandó a decir a Ezequías: “Así ha dicho
Jehovah Dios de Israel: ‘He escuchado lo que me has pedido en Oración
acerca de Senaquerib, rey de Asiria.

21

Esta es la palabra que Jehovah ha hablado acerca de él: “‘La virgen
hija de Sion te menosprecia; hace burla de ti. Mueve su cabeza a tus
espaldas la hija de Jerusalén.

22

¿A quién has afrentado e injuriado? ¿Contra quién has levantado la
voz y alzado tus ojos con altivez? ¡Contra el Santo de Israel!

23

“‘Por medio de tus mensajeros has afrentado al Señor y has dicho:
Con la multitud de mis carros yo Ascendí a las cumbres de los montes, a
las regiones Más remotas del Líbano. Corté sus Más altos cedros y sus
cipreses escogidos. Llegué hasta su morada Más lejana, al bosque Más
exuberante.

24

Yo cavé y Bebí aguas extranjeras, y con las plantas de mis pies hice secar todas las corrientes de Egipto.

25

“‘¿Acaso no lo has Oído? Hace mucho tiempo que lo determiné; desde
los Días de la antigüedad lo dispuse. Y ahora he hecho que suceda, para
hacer de las ciudades fortificadas montones de ruinas.

26

Y sus habitantes, sin poder hacer nada, son aterrorizados y
avergonzados. Son como la planta del campo o el verdor del pasto, como
la hierba de los terrados que es quemada antes de madurar.

27

“‘Yo conozco tu sentarte, tu salir y tu entrar, y también tu furor contra Mí.

28

Porque te has enfurecido contra Mí y tu arrogancia ha subido a mis
Oídos, pondré mi gancho en tu nariz y mi freno en tus labios. Y te haré
regresar por el camino por donde has venido.’

29

“Y esto te Servirá de señal, oh Ezequías: Este año comeréis de lo
que brote de por Sí, y el segundo año de lo que crezca de aquello. Pero
en el tercer año sembrad y segad; plantad viñas y comed de su fruto.

30

Y los sobrevivientes de la casa de Judá, los que Habrán quedado,
Volverán a echar Raíces por debajo y a dar fruto por arriba.

31

Porque de Jerusalén Saldrá un remanente, y del monte Sion los
sobrevivientes. ¡El celo de Jehovah de los Ejércitos Hará esto!

32

“Por tanto, Así ha dicho Jehovah acerca del rey de Asiria: ‘No
Entrará en esta ciudad; no Tirará en ella ni una sola flecha. No Vendrá
frente a ella con escudo, ni Construirá contra ella terraplén.

33

Por el camino por donde vino, por él se Volverá; y no Entrará en esta ciudad, dice Jehovah.

34

Pues defenderé esta ciudad para salvarla, por amor a Mí mismo, y por amor a mi siervo David.'”

35

Aconteció que aquella misma noche Salió el ángel de Jehovah e Hirió a
185.000 en el campamento de los asirios. Se levantaron por la mañana, y
he Aquí que todos ellos eran Cadáveres.

36

Entonces Senaquerib, rey de Asiria, Partió y Regresó, y Permaneció en Nínive.

37

Pero Sucedió que mientras adoraba en el templo de Nisroc, su dios,
sus hijos Adramelec y Sarezer lo mataron a espada y huyeron a la tierra
de Ararat. Y su hijo Esarjadón Reinó en su lugar.

2 Reyes 20


La Enfermedad de Ezequías

1

En aquellos Días Ezequías Cayó enfermo de muerte. Entonces el
profeta Isaías hijo de Amoz fue a él y le dijo: –Así ha dicho Jehovah:
“Pon en orden tu casa, porque vas a morir y no Vivirás.”

2

Entonces él Volvió su cara hacia la pared y Oró a Jehovah diciendo:

3

–Oh Jehovah, acuérdate, por favor, de que he andado delante de ti en
verdad y con Corazón íntegro, y que he hecho lo bueno ante tus ojos.
Ezequías Lloró con gran llanto.

4

Y Sucedió que antes que Isaías saliese del patio central, le vino la palabra de Jehovah, diciendo:

5

–Vuelve y di a Ezequías, el soberano de mi pueblo: “Así ha dicho
Jehovah, Dios de tu padre David: ‘He Oído tu Oración y he visto tus
Lágrimas. He Aquí, te voy a sanar; al tercer Día Subirás a la casa de
Jehovah.

6

Añadiré quince años a tus Días, y libraré a ti y a esta ciudad de
mano del rey de Asiria. Defenderé esta ciudad por amor a Mí mismo y por
amor a mi siervo David.'”

7

Entonces Isaías dijo: –Tomad pasta de higos… La tomaron y la pusieron sobre la llaga; luego Sanó.

8

Entonces Ezequías Preguntó a Isaías: –¿Cuál Será la señal de que
Jehovah me Sanará y de que subiré a la casa de Jehovah al tercer Día?

9

E Isaías Respondió: –Esta señal Tendrás de parte de Jehovah, de que
él Hará esto que ha dicho: ¿Puede avanzar la sombra diez gradas o
retroceder diez gradas?

10

Ezequías Respondió: –Es cosa Fácil que la sombra avance diez gradas; pero no que retroceda diez gradas.

11

Entonces el profeta Isaías Invocó a Jehovah, y él hizo que la sombra
retrocediese diez gradas, por las gradas que Había avanzado en la
Gradería de Acaz.


Enviados de Babílonia

12

En aquel tiempo Merodac-Baladán hijo de Baladán, rey de Babilonia,
Envió cartas y un presente a Ezequías, porque Había Oído que Ezequías
Había estado enfermo.

13

Ezequías se Alegró por ellos y les Mostró toda la casa de sus
tesoros: la plata, el oro, los perfumes y los ungüentos finos, su
Armería y todo lo que Había en sus Depósitos. No hubo cosa que Ezequías
no les mostrase en su casa y en todos sus dominios.

14

Entonces el profeta Isaías fue al rey Ezequías y le Preguntó: –¿Qué
dijeron aquellos hombres, y de Dónde vinieron a ti? Ezequías Respondió:
–Han venido de un País lejano, de Babilonia.

15

El Preguntó: –¿Qué han visto en tu casa? Y Ezequías Respondió: –Han
visto todo lo que hay en mi casa; nada hay en mis Depósitos que no les
haya mostrado.

16

Entonces Isaías dijo a Ezequías: –Escucha la palabra de Jehovah:

17

“He Aquí, vienen Días en que todo lo que hay en tu casa, lo que tus
padres han atesorado hasta el Día de hoy, Será llevado a Babilonia. No
Quedará nada, ha dicho Jehovah.

18

Y de tus hijos que Procederán de ti, que Tú Habrás engendrado,
Tomarán para que sean eunucos en el palacio del rey de Babilonia.”

19

Ezequías dijo a Isaías: –La palabra de Jehovah que has hablado es
buena. Porque Pensó: “¿No Habrá paz y estabilidad en mis Días?”

20

Los Demás hechos de Ezequías y todo su Poderío, Cómo Construyó el
estanque y el acueducto, e introdujo las aguas en la ciudad, ¿no Están
escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Judá?

21

Ezequías Reposó con sus padres, y su hijo Manasés Reinó en su lugar.

2 Reyes 18:1-20:21




Otros módulos en esta unidad: - Other modules in this unit: